Fuerte rechazo latinoamericano al Golpe en Honduras

Fuerte rechazo latinoamericano al Golpe en Honduras
Lula, Tabaré y Bachelet, entre otros dijeron que "no reconocerán" al gobierno de facto. El rol de las FF.AA. y la derecha.
"Urge el cambio: urge Mel", ese fue el lema de campaña que utlizó Manuel Zelaya para alcanzar la presidencia de Honduras allá por diciembre de 2005. Tres años después, un golpe cívico militar lo despojó violentamente del poder, lo que provocó el rechazo inmediato de los líderes latinoamericanos.

A 24 horas del Golpe de Estado contra el gobierno de "Mel" (como le gusta ser llamado a Zelaya), los países de la región instaron por una urgente restitución democrática. Tanto el presidente de Brasil, Lula da Silva, como su par de Uruguay, Tabaré Vázquez, anunciaron que "no reconocerán" a la nueva administración.

Mientras tanto, Enrique Ortez Colindres, canciller del gobierno de facto, dijo que la comunidad internacional deberá reconocer a la flamante administración que actuó para "salvar" la democracia del país. "Aquí no hubo Golpe de Estado (...) Honduras estaba a punto de colapsar por una locura política", señaló el funcionario.

Los presidentes de Chile, Michelle Bachelet; de Paraguay, Fernando Lugo; de Venezuela, Hugo Chavez; de Ecuador, Rafael Correa; de Nicaragua, Daniel Ortega, y de Argentina, Cristina Fernández, rechazaron enérgicamente el Golpe. "Intentan formar un bloque ideológico contra nosotros, lo que trataeremos de desarticular", se defendió Ortez Colindres.

Sobre Zelaya. De 56 años, "Mel" es un acaudalado productor agropecuario y empresario maderero. Paralelamenete formó parte de las filas del Partido Liberal, por el cual fue elegido diputado en 1985, 1989 y 1993. En 1998 intentó postularse para presidente, pero perdió las internas partidarias.

Sin embargo, en 2005 logró ser candidato presidencial y obtuvo las elecciones con el 49% de los votos. Su alianza estratégica con la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) y Chávez provocó la reacción de los sectores conservadores, al tiempo que generó el recelo de la administración Bush cuando se pronunció a favor de la despenalización del consumo personal de algunas drogas.

Desde entonces se formó un frente opositor articulado por el líder del Parlamento (actual presidente de facto), Roberto Micheletti. El vínculo de Zelaya con Chávez, más el proyecto de reformar la Constitución para su reelección, provocarón la reacción definitiva de las FF.AA, la iglesia y la derecha (críticos de "Mel"), que recurrieron a una práctica rancia en Latinoamérica: el Golpe de Estado.

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