Fuerte presión del Gobierno para impedir que hoy paren los subtes

Fuerte presión del Gobierno para impedir que hoy paren los subtes
Declaró "esencial" el servicio e intimó a la empresa a cumplir el 40 % de los viajes.
Más allá de lo que diga el Servicio Meteorológico, no es bueno el pronóstico para hoy en Buenos Aires. El paro de los trabajadores del subte promete complicarle la vida a 1.300.000 personas que lo utilizan a diario.

Molesto con este largo conflicto (la de hoy es la novena huelga del sector en lo que va del año), el Gobierno resolvió ayer declarar de manera excepcional como "servicio esencial" el transporte subterráneo. Así, lo puso al mismo nivel que la atención hospitalaria, la producción y distribución de agua, gas y energía eléctrica y el control del tráfico aéreo. Y obliga a que, a pesar del paro, se brinde un servicio de emergencia equivalente al 40 por ciento del cronograma habitual.

La medida se dispuso mediante sendas resoluciones (la 1024 del Ministerio de Trabajo y la 2077 del de Planificación) que firmaron los ministros Carlos Tomada y Julio De Vido, luego de reunirse con el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi. Así, intimaron a la empresa Metrovías a presentar un programa de contingencia que garantice el servicio mínimo.

La concesionaria acercó por la tarde el plan en el que asegura que personal jerárquico iniciará la jornada "con una cantidad mínima de formaciones que se irá incrementando atento a las posibilidades" hasta un 40 por ciento.

Pero claro, en las notas que Metrovías envío a Transporte, hizo hincapié en que podrá brindar el servicio en tanto "no existan hechos ilícitos que lo impidan". Es que las protestas anteriores de los trabajadores del subte se caracterizaron por bloquear el acceso a las estaciones e impedir el tránsito de los trenes con huelguistas sobre las vías. Ayer mismo, el delegado de la línea C, Néstor Segovia, uno de los líderes de la protesta, advirtió que impedirán que "personas ajenas al convenio" manejen los trenes. "Vamos a hacer el paro en nuestros puestos de trabajo. Y que nadie toque nuestras herramientas de trabajo", advirtió.

Un rato más tarde, y tras una denuncia por "coacción" presentada por la empresa, el juez federal Ariel Lijo envió un oficio al Ministerio de Justicia y Seguridad solicitando se tomen "precauciones mínimas" para prevenir delitos relacionados con el paro.

Al cierre de esta edición, comenzaba a desplegarse un fuerte operativo policial para proteger las estaciones cabeceras y el resto de las dependencias del subterráneo.

Los movimientos del Gobierno en las últimas horas se asemejan a un dispositivo de pinzas para desarticular una protesta que irrita el ánimo de los porteños pero que hasta ahora no encontró el modo de resolver.

Es que los trabajadores del subte reclaman la inscripción de un gremio propio, separado de la UTA a la que respondían. Pero el juego importante se da tras bambalinas: la nueva agremiación cuenta con el respaldo de la CTA, mientras la UTA es uno de los gremios más fieles a la CGT de Hugo Moyano, aliado de hierro del Gobierno. Ayer, el abogado de la CTA Horacio Meguira alertaba a Clarín acerca de la "ilegalidad" de disponer la "esencialidad" del servicio de subte mediante resoluciones ministeriales. "Sólo podría hacerlo una comisión independiente que nunca se constituyó por el bloqueo de la CGT", explicó.

Pero así como la semana pasada el Gobierno la había emprendido con dureza contra los huelguistas, ayer intentó cerrar la tenaza sobre la empresa. En algunos despachos oficiales hasta se dejó correr el rumor de una posible estatización de Metrovías si no se brinda hoy un servicio adecuado.

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