Fuerte presencia sindical entre pingüinos plásticos, murgas y piqueteros

Fuerte presencia sindical entre pingüinos plásticos, murgas y piqueteros
Una multitud se reunió frente al Parlamento para seguir el discurso presidencial.
Una movilización al principio débil y luego fuerte acompañó ayer fuera del Congreso la presencia de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en el Parlamento.

La llegada de la mayor cantidad de manifestantes coincidió con la salida de la Presidenta del Congreso. En lugar de subirse al auto, Fernández de Kirchner bajó hasta las vallas para saludar a la gente. Recorrió así unos 50 metros hasta la esquina de Rivadavia y Callao y hasta se puso en la cabeza una gorrita que le dio un manifestante. Luego subió al auto con el que había llegado y se fue por Callao hasta Corrientes.

Precedida POR los Granaderos retaceados la semana pasada al vicepresidente Julio Cobos, la Presidenta arribó puntual al Congreso, cuatro minutos antes de las 11. A esa hora había poca gente en la plaza y adyacencias. Apenas unas pocas banderas y militantes identificados con los intendentes de Quilmes (Francisco "Barba" Gutiérrez), La Matanza (Fernando Espinoza) y Merlo (Raúl Othacehé), entre otros, algunos gremios y organizaciones sociales y políticas afines al kirchnerismo. El operativo policial iniciado a las 7 de la mañana había despejado de público la avenida de Mayo y la calle Rivadavia, por donde arribaría la Presidenta.

Entre los gremios, se destacaban las banderas y pancartas del SUTERH ("Fuerza, Cristina"), La Bancaria ("Seguimos con Cristina por un país más justo") y los judiciales. Tampoco faltaron los enormes pingüinos de plástico que debutaron el año pasado en la pelea con el campo. Y hubo un globo de la UOCRA y otro con los apellidos del gobernador misionero, Maurice Closs, y su antecesor, Carlos Rovira.

Los camioneros llegaron con el discurso de la Presidenta ya empezado y se apostaron en la esquina de Irigoyen y Entre Ríos. Eran el grupo más ruidoso y numeroso. Varios gremios e intendencias también fueron con sus propias murgas. Hubo bombos en todos los rincones que casi impedían escuchar el discurso presidencial por altoparlantes. Las banderas tapaban la pantalla gigante instalada sobre la avenida Entre Ríos.

"Yo vine porque si no, me sacan el plan", dijo a Clarín Mónica, una vecina de Témperley. Junto a ella asentía Marcela. Ambas son beneficiarias de un plan social de 150 pesos. Otro manifestante elegido al azar, Samuel Santos Zubeldía, admitió ser empleado municipal en Pilar.

Sobre el final del mensaje presidencial arribaron grandes columnas de piqueteros, varios de ellos familias enteras. Fuentes oficialistas dijeron que hubo un total de 50 mil personas. El cálculo de Clarín dio poco más de 20 mil. Había unas 10 mil personas al principio (sólo ocupaban la avenida Entre Ríos frente al Congreso y la plazoleta de enfrente) y la cifra se duplicó con la llegada de los últimos piqueteros.

Mucho bombo, calor y bebidas, de todos los colores. Apenas si se escucharon algunos silbidos cuando la Presidenta saludó a Julio Cobos. Y pocos se enteraron que ella bajó a la calle para saludar a la gente cuando salió del Congreso.

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