Fuerte polémica por la visita a Segovia

Fuerte polémica por la visita a Segovia
El Gobierno negó que un delegado oficial haya visitado al rey de la efedrina; en Unión Pro acusan a Kirchner
Otra vez la causa de la efedrina mezclada con la campaña electoral provocó un revuelo político. Luego de que LA NACION reveló que un hombre que atiende en el Ministerio del Interior intentó visitar al "rey de la efedrina" en la cárcel para hablar sobre Francisco de Narváez, el Gobierno prometió investigar y la oposición denunció una maniobra kirchnerista.

El Ministerio del Interior, en tanto, volvió a negar que el hombre que se presentó en el penal fuera empleado de la cartera política. El visitante, que se identificó como Carlos María Fasán, había dicho por medio de sus allegados que fue a ver a Mario Segovia por su cuenta, pero nuevos documentos revelan que actuaba con alguien más.

De Narváez consideró, tras la revelación de LA NACION sobre la visita de Fasán a la cárcel de Ezeiza, que "esto confirma una vez más la injerencia del kirchnerismo en la campaña sucia; todo es muy sospechoso, pero queda claro el vínculo directo con el gobierno nacional".

Fue aún más específico: "Se ratifican las sospechas de que toda esta operación está inspirada y ejecutada bajo el designio de Néstor Kirchner. Si no, no hubiera sido posible".

Sin embargo, ayer el Ministerio del Interior dijo que la nota de LA NACION era "malintencionada e imprecisa" y reiteró que en su ministerio "no existe en la planta de personal ni entre los contratados, ni tampoco entre los asesores, ninguna persona llamada Carlos María Fasán".

Dijo que la tarjeta que presentó el visitante al Servicio Penitenciario Federal es "a todas luces falsa" y calificó de "lamentable" la información que, según el ministro, "pretende involucrarlo en una supuesta operación destinada a entorpecer el accionar de la Justicia".

El ministro de Justicia, Aníbal Fernández, destacó en una entrevista con radio Belgrano que estaba dispuesto a investigar quién es el misterioso visitante. "Denme una punta para investigarlo y yo me comprometo a que lo persigo y lo meto preso. Manden a un periodista que se pare en la puerta del ministerio, le saque una foto y que me la mande", dijo el ministro Fernández, que relativizó la información publicada. Sostuvo que el lazo de Fasán con la cartera política se basa en dichos de sus allegados y en que LA NACION habló con sus compañeros de trabajo por teléfono en las oficinas del Ministerio del Interior. "Es verso", dijo el ministro.

LA NACION reveló ayer que Fasán atiende en oficinas del Ministerio del Interior, según sus allegados, y que se presentó con la idea de entrevistar a Segovia en la cárcel para "solicitarle que no involucrara más al señor Francisco de Narváez" con la efedrina. El Servicio Penitenciario Federal (SPF) le impidió verlo por no cumplir con los requisitos para visitarlo. Así consta en un acta oficial del SPF. Fasán, por medio de sus allegados, explicó que fue a la cárcel por cuenta suya y que no actuaba en nombre de nadie más.

El otro

Pero nuevos documentos hacen sospechar lo contrario. Tras la visita de Fasán, el juez Rafael Caputo, uno de los que estaba a cargo del detenido Segovia, citó al jefe penitenciario que lo había atendido para que le explicara qué pretendía Fasán. Jorge Zabal, director de Seguridad de la cárcel de Ezeiza, le juró al juez en una declaración testimonial que Fasán invocó tener la orden verbal de un juez. "El dicente [por le jefe penitenciario] hace saber que durante la entrevista esta persona, identificada como Fasán, efectuó un llamado telefónico haciendo mención a la necesidad de un oficio judicial como requisito para entrevistarse con el interno Segovia", reza la declaración a la que accedió LA NACION.

Es decir, Fasán no actuaba por su cuenta, sino que era enviado por alguien a quien le pedía un oficio o le informaba a alguien más que necesitaba uno. El oficio nunca llegó.

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