Fuerte polémica por el proceso electoral.

"Hablar de fraude es una irresponsalidad", contestó Randazzo, después que la justicia electoral advirtiera sobre el escrutinio.
Cuando faltan 24 horas para unas elecciones que se esperan como unas de las más reñidas en territorio bonaerense, la polémica por las responsabilidades del recuento de los votos se instaló con fuerza.

Después que la Cámara Nacional Electoral advirtió al Gobierno sobre su responsabilidad en el escrutinio provisional, el primero, que se difundirá mañana, a partir de las 21, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, contestó con dureza.

"Instalar la idea de fraude es por lo pronto una irresponsabilidad", cuestionó el funcionario, molesto por la acordada que firmaron los camaristas Santiago Corcuera, Alberto Dalla Via y Rodolfo Munné, anteayer, en la que habían apuntado a una falta de reforma electoral por parte del Poder Ejecutivo y el Congreso, y se resguardaron frente a cualquier inconveniente que pueda surgir del escrutinio que hace el Ministerio del Interior. "La acordada de la Cámara es algo tradicional. La Justicia tiene tiempos que no son los de la política", replicó a LA NACION el director nacional electoral, Alejandro Tulio.

Está claro que el momento en el que se difundió la posición judicial, cuando se da una fuerte paridad entre Francisco de Narváez y Néstor Kirchner en la provincia de Buenos Aires, cayó muy mal en la Casa Rosada.

La resolución de los camaristas se suma, además, a las declaraciones de los dirigentes opositores, principalmente del candidato de Unión Pro, que alertaron en los últimos días sobre la posibilidad de que se produzca fraude por parte del Gobierno. "Quienes señalan eso deslegitiman a aquellos que finalmente serán elegidos por la voluntad popular", descargó Randazzo, en declaraciones a una radio, pocas horas antes del comienzo de los comicios.

Sobre el Ministerio del Interior recae una parte sustancial de todo el proceso electoral: el recuento de votos provisional, que comienza una vez que se cierran las mesas de votación, a las 18. Los camaristas pusieron el ojo en ese punto para evitar que cualquier intencionalidad en demorar la divulgación de los resultados recaiga sobre ellos.

Para disipar fantasmas, Randazzo informó que a partir de las 21 se difundirá la mayor cantidad de datos. Pero la postura judicial alerta que ante una elección tan ajustada y de resultado incierto, el faltante en el porcentaje de votos que no sean computados en la noche de mañana podría resultar clave. El Gobierno disiente. "Históricamente, el recuento de votos provisional alcanza al 98 por ciento. Es imposible dar vuelta un resultado con el dos por ciento que falta", replicó Tulio.

Sobre las posibles demoras en la carga de los datos, en el Gobierno responden que no puede haber discrecionalidad. "Con la modificación de la ley, en 2002, que prohibió la difusión de datos antes de las 21, es imposible cualquier maniobra porque desde las 19 nosotros ya vamos a estar cargando información", explicó el director nacional electoral.

Faltantes y hacker

A la polémica y las sospechas en las horas previas a las elecciones, se sumó ayer un dato alarmante en la provincia de Buenos Aires: existen aún 9709 autoridades de mesa sin notificar, lo que representa un 15% en el total bonaerense. Según fuentes de la justicia electoral bonaerense, hasta el momento la asignación de telegramas fue comunicada por el Correo Argentino a 52.145 personas entre titulares y suplentes. En total, deberían ser comunicadas hoy 61.854 personas.

Como si faltaran complicaciones, anoche fue hackeado el sitio oficial de la Cámara Nacional Electoral, que durante media hora fue vulnerado en los distritos de la provincia de Buenos Aires y Capital (como se informa por separado).

Al salir al cruce de las sospechas, Randazzo destacó ayer que se bajó la cantidad de electores por mesa para evitar inconvenientes y recordó que con el sistema electoral actual fueron elegidos tanto oficialistas como opositores.

La encuesta de Poliarquía

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