Fuerte polémica por el impuesto a los gastos con tarjeta de crédito

El Gobierno porteño lo defendió: "Ya existe en casi todas la provincias y se usará en obras". La oposición lo ve recesivo. Y en la Legislatura creen que el proyecto tendrá cambios porque el macrismo no tiene los votos necesarios para aprobarlo.Por: Pablo Novillo
El proyecto del macrismo para generalizar el impuesto al sello y empezar a cobrarlo por los gastos de las tarjetas de crédito -además de las pólizas de seguro y la compraventa de autos usados-, ya genera una fuerte polémica. Mientras el Gobierno porteño insiste en que es necesario para hacer obras públicas, en la oposición critican la medida por "recesiva".

El debate también se instaló en la Legislatura porteña, que deberá tratarlo junto con el Presupuesto 2009. De hecho, fuentes legislativas, tanto de la oposición como del propio oficialismo, reconocen que seguramente habrá cambios.

El impuesto al sello ahora se paga para la transferencia de viviendas, la compraventa de embarcaciones deportivas y el alquiler de locales comerciales, entre otras cosas. En su proyecto de ley Tarifaria, el macrismo propuso ampliarlo, como ayer anticipó Clarín.

Para aprobarlo necesita 31 votos. Tiene 27 diputados, pero Marcelo Meis, que responde a Ricardo López Murphy, ya adelantó que la medida le parece "inoportuna".

¿De dónde deberían llegar los votos restantes? Necesariamente, de la oposición. Parece utópico creer que lo aprobarán el ibarrismo (cinco legisladores) y los diputados de izquierda (seis, en diferentes bloques). Aún si sumara los votos de otros legisladores independientes (cuatro), no le alcanzaría. Así que PRO deberá acordar con el kirchnerismo (doce legisladores) o la Coalición Cívica (seis).

Claro que el cambio en el impuesto no viene solo. En la ley Tarifaria está también la intención macrista de subir algunas alícuotas de Ingresos Brutos, y se discutirá junto con el Presupuesto.

"Hoy los 31 votos no están, hay que construirlos. Sabemos que es una medida antipática, pero la tenemos que tomar para financiar al Estado. Vamos a negociar con la oposición y seguramente habrá cambios, como pasa todos los años con el Presupuesto", comentó una fuente PRO de la Legislatura.

En el kirchnerismo anticiparon su negativa. "No vamos a acompañar medidas que graven el consumo", dijo Juan Manuel Olmos. Otras fuentes kirchneristas agregaron que "así como está, el cambio en el impuesto no sale ni de casualidad. PRO va a tener que hacer cambios y buscar un acuerdo con nosotros o la Coalición. Porque aunque sumara legisladores sueltos, no creo que nadie quiera quedar como el voto 31 que permitió una suba de impuestos".

Y el senador porteño por el Frente para la Victoria, Daniel Filmus, criticó la iniciativa: "Las únicas medidas que promueve el Gobierno de la Ciudad son las de aumentar la carga para el bolsillo de los vecinos. Nunca había sido tan alta", dijo. Pero el diputado macrista Daniel Amoroso criticó "la hipocresía de la oposición, porque en las provincias que gobiernan cobran el impuesto al sello. Si tanto se sienten afectados, firmemos todos que los porteños dejen de pagar con la luz un subsidio para Santa Cruz".

Dicen en la Coalición Cívica: "seguro habrá cambios en el proyecto, no creo que alcancen los 31 votos. Esto recién empieza", sostuvo el legislador Sergio Abrevaya y afirmó: "estamos en contra de cualquier aumento de alícuotas en plena crisis. Además, el Presupuesto ya es lo suficientemente abultado".

Alejandro Rabinovich, de Autonomía con Igualdad (cercano a Jorge Telerman) lo planteó desde el consumo: "la ampliación del impuesto es recesiva, y más si se la aplica a todos. No es lo mismo un gasto de tarjeta de $ 1.000 que de $ 6.000". Y los comerciantes se quejaron: "Estamos entrando en recesión y castigar al consumo será negativo", aseguró el presidente de CAME, Osvaldo Cornide. En tanto, Héctor Polino, de la ong Consumidores Libres, sostuvo que la ampliación del impuesto "va a afectar a la gente de clase media".

La Ciudad salió en defensa del proyecto de ley. Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gabinete, dijo a Clarín: "Es el mismo impuesto que se paga en otras provincias, como Buenos Aires. Y existía en la Ciudad hasta 1994, cuando lo sacó Menem. Así ponemos en igualdad a la Ciudad con el resto del país porque en este impuesto teníamos un paraíso fiscal. Son fondos que necesitamos para hacer obras, que se iban a financiar con un bono de deuda que el Estado nacional, sin ninguna razón, no nos aprobó".

La referencia tiene que ver con un bono por $ 1.500 millones que el macrismo quería lanzar este año para obras en escuelas, hospitales y el espacio público. Pero el Gobierno nacional nunca firmó la autorización. Hoy, con la crisis financiera, la idea de conseguir un préstamo pasó a ser imposible. Con el cambio en el impuesto al sello, planean recaudar $ 700 millones, el doble de lo actual. Eso, más los $ 880 millones extra que quieren sacar del aumento en Ingresos Brutos, podría servir para varias de esas obras pendientes.

Por eso, otras fuentes macristas apuntaron: "Si los legisladores no nos votan los cambios, después tendrán que hacerse responsables también ellos de las obras que no se hagan".

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