Fuerte llamado de Obama a la oposición

Pidió a demócratas y republicanos que superen sus diferencias; dijo que su prioridad será crear empleo y defendió la reforma de salud
WASHINGTON.- Puso toda la fuerza de su oratoria y cosechó muchos aplausos, incluso de la bancada republicana. Presionado por un desgaste mucho mayor al que se esperaba en su primer año de gestión, el presidente Barack Obama subió la apuesta e hizo anoche un firme llamado a la esperanza y a la refundación política para "alcanzar los objetivos que la gente espera".

En su primer discurso sobre el Estado de la Unión, admitió sin medias tintas que el primer año de su gestión ha sido uno de los más difíciles en la historia de Estados Unidos. E inmediatamente hizo un llamado a la oposición republicana para superar juntos "el déficit de confianza" que -dijo- existe hacia el gobierno de este país.

En uno de los tramos más emotivos del discurso, Obama afirmó que si algo mantiene firme su esperanza en Estados Unidos "es el enorme espíritu y la decencia" de su gente.

Sus primeras definiciones de agenda incluyeron el anuncio de que su máxima prioridad en 2010 será la creación de empleo, para lo que impulsará un proyecto de ley que ayude a alcanzar ese objetivo. "Lo peor de la tormenta ya pasó, pero los daños siguen presentes", dijo el mandatario, en referencia al desempleo.

Además, ratificó su compromiso con la resistida reforma de salud. "Para cuando haya terminado de hablar, más estadounidenses habrán perdido su seguro de salud. Millones lo perderán este año. No abandonaré a estos estadounidenses. Y tampoco deben abandonarlos ustedes", desafió.

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Abordó sin medias tintas la necesidad urgente de cortar el gasto: "No podemos dejar una deuda monumental. Y no se trata solamente de un déficit de dólares. Acá hay un déficit de confianza que tenemos que enfrentar", dijo el presidente.

Entre los anuncios más sorpresivos figuró una promesa para, en un plazo no mayor de cinco años, "duplicar" las exportaciones. "Tenemos que ser más agresivos en la búsqueda de mercados", dijo. Y, sin dar mayores precisiones, afirmó que eso beneficiará especialmente "a los granjeros" y a los pequeños empresarios.

Cosechó los primeros aplausos y carcajadas de demócratas y republicanos al unísono cuando atacó a Wall Street. Además, hizo un llamado a la transparencia en los actos de gobierno, ratificando la obligatoriedad de hacer públicos las contrataciones de lobbistas, así como los listados de visitas que reciben los funcionarios. "Existe un profundo y corrosivo déficit de confianza merced a los años en que el gobierno de Washington se ha ido expandiendo y creciendo", clamó.

Instó también al Congreso a aprobar una ley que restablezca los límites a las donaciones electorales que pueden hacer empresas y grupos de presión, y que fueron recientemente eliminados por la Corte Suprema.

Durante los 90 minutos del discurso, admitió errores ("el cambio no ha llegado lo suficientemente rápido") y aludió al reciente revés electoral en Massachusetts ("tal vez fue merecido"). Pero advirtió que las dificultades no lo apartarán de su agenda. "Yo no me rindo", afirmó.

En política exterior, Obama dijo que la guerra de Irak "se acerca al fin", y recordó que en agosto todos los soldados estadounidenses se habrán marchado del país. Tuvo palabras para el régimen iraní, al que recordó que deberá asumir "consecuencias crecientes" si sigue con su plan nuclear.

Ambiente eléctrico

El presidente empezó a hablar a las 21, después de haber sido recibido por un prolongado aplauso. Dos horas antes, legisladores e invitados habían empezado a congregarse en el edificio del Congreso. Y, a pesar de las rigurosas medidas de seguridad, un ambiente eléctrico reinaba en la célebre "Rotonda" del edificio.

Obama viene de un año complejo, dominado por un crítico escenario económico que ha llevado el desempleo a superar la barrera del 10% por primera vez desde 1983 y una pérdida del salario real de 1,6%, la mayor caída desde 1990. Puso toda la pasión de su oratoria y fue recompensado con aplausos de las dos bancadas.

Si los gestos revelan la profundidad de las intenciones, vale lo que anoche hizo la Casa Blanca. La tradición es que, para colaborar con la cobertura periodística, se anticipen extractos del discurso. Pues bien, el primer fragmento que eligió la Casa Blanca para anticipar fue el que usó Obama para convocar al Partido Republicano a "trabajar juntos". "Lo que la gente espera y la razón por la que nos enviaron aquí es para que seamos capaces de dejar de lado nuestras diferencias para alcanzar esos objetivos", dijo Obama. "Decir que no y oponerse a todo puede ser buena estrategia a corto plazo, pero no es liderazgo".

Toda la artillería oratoria de Obama estuvo destinada a un solo objetivo: reconectar con el ciudadano común, que ha dado muestras de impaciencia con el presidente. La eficacia o no de ese liderazgo empezará a medirse en las próximas horas.

LOS GRANDES DESAFIOS DE OBAMA

El desempleo

La "epidemia" -según las propias palabras de Barack Obama- a la que Estados Unidos debe hacer frente es el desempleo, que alcanza a más del 10% de los norteamericanos.

Seguridad

Al-Qaeda volvió a amenazar el territorio estadounidense la Navidad pasada, cuando un terrorista intentó hacer estallar explosivos en un avión con destino a Detroit.

Reforma sanitaria

El nuevo sistema de salud, uno de los principales objetivos de Obama, se complicó luego de que un revés electoral en el estado de Massachusetts dio a los republicanos del Senado el mínimo de votos necesarios para bloquear la aprobación definitiva de la reforma.

Carrera electoral

Obama enfrentará en noviembre próximo elecciones legislativas, que tuvieron un preámbulo negativo para los demócratas con la derrota en Massachusetts para reemplazar el escaño del Senado que quedó vacante tras la muerte de Ted Kennedy.

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