Fuerte impacto político tiene la agresión contra Escobar

Como cualquier acción desproporcionada de la policía, denota un problema de conducción. Pero que el secretario de Derechos Humanos municipal sea el protagonista, implica además al menos la posibilidad de que el hecho haya sido un mensaje (altamente preocupante) para el propio gobierno.
Que el secretario de Derechos Humanos del Municipio de Neuquén, Jesús Escobar, haya sido esposado y maltratado por efectivos policiales es una noticia que preocupa.

No solo indica un hecho que deberá ser investigado por la Justicia, y a los efectos disciplinarios y administrativos por la misma policía, sino -se diría que fundamentalmente- denota una situación muy preocupante en la misma policía, que aparece lejos del control del gobierno provincial, enojada, y propiciando indudablemente, de manera intencional o no, mensajes hacia su propia conducción política.

Escobar fue "demorado" y -según él mismo denunció- golpeado por la policía por ir a reclamar la libertad de militantes afines a la agrupación política que representa. También fueron maltratadas dos legisladoras de la misma línea: la concejala Mercedes Lamarca y la diputada Paula Sánchez.

El secretario de Seguridad de la provincia, Guillermo Pellini, tiene ahora un problema muy concreto. Justo cuando desde la izquierda provincial se denuncia una "derechización" del gobierno frente a las protestas sociales, "su" policía esposa y golpea nada menos que a un funcionario de Derechos Humanos, integrante por cierto del gabinete del intendente más importante de la provincia, el radical Martín Farizano.

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