Fuerte acusación de Pyongyang a Seúl.

Afirmó que están "al borde de una guerra".
Un día después de anular todos los acuerdos políticos y militares con Corea del Sur, su vecino del Norte acusó ayer a Seúl de querer precipitar a ambas naciones "al borde de una guerra", lo que aumentó el clima de tensión entre los dos países.

"La confrontación del Norte y el Sur en los campos político y militar alcanzó extremos tales que las relaciones intercoreanas están al borde de la guerra. No hay forma ni de mejorarlas ni de esperar encauzarlas", señaló la Comisión para la Reunificación Pacífica de Corea, organismo norcoreano que promueve las relaciones transfronterizas.

Además, indicó que todos los acuerdos políticos y militares con Seúl quedaron anulados, incluido el relativo a su frontera marítima, escenario de combates en 1999 y 2002.

Tras las amenazas de Pyongyang, las autoridades militares surcoreanas decretaron el estado de alerta en la línea demarcatoria. "Esperamos que Corea del Norte se acerque a nosotros para dialogar", dijo el primer ministro Han Seung-soo, que advirtió que Seúl no tolerará ningún intento de violación de su frontera.

La relación entre ambos países, que oficialmente siguen en estado de guerra desde el conflicto de 1950-1953, se deterioró desde la llegada al poder del presidente surcoreano, Lee Myung-bak, hace un año.

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