Se fueron con Diego.

Más de diez jugadores llamaron a Maradona para apoyarlo. En Europa no lloran la renuncia de Riquelme. ¿Por qué no lo quieren? ¿Qué se guarda Román? La crónica de un alivio.
"Hay varios jugadores que están contentos con la renuncia".

La confesión de un ex compañero de Riquelme en la Selección delata que la relación con el grupo ya era insostenible. Y va más allá todavía de los cantitos en su contra, del "hay que alentar, hay que alentar, ya vino Messi, no llamen más" que cantaron en Marsella. En una de las concentraciones, Maradona se le acercó al único jugador que tenía diálogo más o menos fluido con el enganche para pedirle que calmara las aguas. "Fijate si podés hablar con los muchachos para que la paren con Román", le pidió el técnico. "La verdad, Diego, es que no puedo más", se resignó el volante. Aunque quisiera, ya no podía...

Más de uno siente alivio con la salida del 10. La misma sensación del entrenador en la intimidad. "Diego no sabía cómo integrarlo al grupo", sumó una persona que conoce la cocina de la Selección. La lectura que se hace en el cuerpo técnico y entre los futbolistas, aunque salvo Juan Sebastián Verón ninguno quiso hablar en público, es que "a Riquelme se lo comió el grupo". Lo que adelantó Olé ayer. El plantel está del lado de Maradona, ratificado en una noticia de las últimas horas: más de diez jugadores, entre ellos varios pesados, lo llamaron por teléfono para darle todo su apoyo. Hubo llamados de España (varios), Italia y otros países que harían simple detectar los nombres. "El plantel está a muerte con él. Si al otro no lo quería nadie", se filtró. Diego dio a entender la repercusión interna en Fox Sports Del Plata. "Si me llamaron, me lo reservo. Ahí sí entro en el tema de los códigos", ironizó.

En el plantel la mayoría lee entrelíneas lo mismo que el círculo maradoniano: "Román buscó una excusa para irse". El problema de fondo no son las palabras públicas del técnico sobre su juego. "Quizás armó la jugada al ver que el grupo se estaba armando alrededor de los más pibes, que crecieron juntos, y no se podía integrar", se piensa en Europa. Sumado a que ya sabía que el técnico quería más compromiso con el juego, que se sacara un hombre de encima ("si no, no me sirve") y que aunque iba a ser titular contra Venezuela, en algún momento podía terminar sentado en el banco. Un golpe más para su ego maltratado en esta Selección.

¿Por qué se demoniza a Riquelme? ¿Qué le recriminan en el vestuario de la Selección? Haciendo propias palabras en off de los protagonistas, lo acusan de individualista, de no integrarse al resto, "de dividir todo el tiempo". Hasta algunos jugadores que conviven con él en Boca, de los más buenitos y con perfil bajo, lo acusan de trato poco cordial en Ezeiza. En la Copa América de Venezuela siempre andaba con el Negro Ibarra y casi nadie más. Igual, ayer también recibió el llamado de un par de compañeros. Uno lo llamó y chocó, como Diego, con el contestador. Otro sí se habría comunicado para preguntarle qué pasó.

Pese a que se esconde en público, incluso por periodistas que se escandalizan cuando se pone alguna interna al descubierto, salen del archivo situaciones anteriormente desmentidas. Antes del partido con Ecuador, el año pasado, Julio Grondona entró al vestuario y le dijo a Messi: "Vos sos el dueño del equipo". A Riquelme no le gustó. Unos días antes, cuando ya percibía la disputa, el 10 del Barcelona aprovechó una salida con dos compañeros, un volante y un arquero, para decirle "no lo soporto más". Ellos lo miraron y le respondieron: "Nosotros tampoco". Román se distanció del Kun Agüero (amigo de Messi y papá del nieto de Maradona), Carlos Tevez y Fernando Gago (ex compañeros en Boca). Quizá se exagera, aunque en estos días se cuenta que hasta con Javier Mascherano, con quien llegó a concentrar, perdió calidez. O Javier Zanetti mismo. Por eso ahora nadie lo llora. Aunque eso seguramente no inquiete a Román: siempre dice que en un plantel "son 30 jugadores que ponen otros, no busco hacer amigos, es un trabajo".

Riquelme no hizo nuevas declaraciones públicas. El martes, después del anuncio, cerró el celular y cenó con amigos en su country de Pilar, entre ellos el arquero Javier García. Y ayer sólo se escucharon voces de sus satélites, que aseguran que se guardó "el 90% de lo que piensa", con rumores que manchan a Maradona.

Diego habló de nuevo por radio con un mensaje medido. Lo valoró. Pero otra vez remarcó que tiene otros nombres a los cuales prestarle atención. Los que le atienden el teléfono. Porque el lunes, mientras craneaba la lista para la doble fecha contra Venezuela y Bolivia, hizo llamar cinco veces a Riquelme y el ídolo de Boca jamás le respondió. El adelanto de Olé, la tapa del martes que hacía público el cortocircuito, aceleró los tiempos de la segunda renuncia por tele. Maradona lo tenía convocado. Aunque ahora hubo un quiebre sin retorno. Y todos se fueron con Diego.

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