El fuero que mira para otro lado

El fuero que mira para otro lado
En su primer año de funcionamiento, la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de la Nación detectó más de ocho mil casos de personas que sufrieron maltratos familiares. Ocho de cada diez afectadas son mujeres. Críticas al fuero penal.
La Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de la Nación recibió 6746 denuncias y detectó 8354 personas que sufrieron maltratos familiares en su primer año de funcionamiento: ocho de cada diez afectadas son mujeres; entre los varones, seis de cada diez son niños y adolescentes. Casi nueve de cada diez denunciados son hombres. La mitad de los agresores son parejas de la víctima y casi un tercio, ex parejas, según reveló ayer la ministra del máximo tribunal Elena Highton de Nolasco, al dar a conocer las estadísticas. La jueza expresó su profunda preocupación porque nueve de cada diez casos derivados al fuero penal terminan rápidamente archivados o con un sobreseimiento, sin ser investigados. "Lo que queremos es que no se minimice el problema", dijo y adjudicó esta tendencia al desconocimiento de los magistrados sobre las características del fenómeno de la violencia machista. "Como se trata de amenazas o de gritos los archivan, pero después de muchos años puede terminar en homicidio", advirtió Highton. Distintos estudios mundiales muestran que el 50 por ciento de las mujeres víctimas de homicidio fueron asesinadas por sus parejas o ex parejas, según datos del Estudio a Fondo de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra las Mujeres.

La ministra de la Corte Suprema aprovechó la conferencia de prensa en la que anunció las últimas estadísticas para llamar la atención sobre la falta de una política integral desde el Estado para prevenir y atender el problema. "Si hubiera lugares para atenderlo nosotros no estaríamos ocupándonos de esto", criticó (ver aparte).

Casi la mitad de las mujeres afectadas por situaciones de violencia que se acercaron a la OVD tiene estudios secundarios y alrededor de un tercio, universitarios o terciarios. "Con esta precisión se termina el mito de que es cosa de pobres e ignorantes", subrayó la magistrada. El 40 por ciento de las personas que llegaron a la OVD pertenecen a familias de sectores pobres y el 32 por ciento, a sectores medios, indicó. Si se toma en cuenta el barrio de procedencia, la mayor cantidad de denuncias corresponden a mujeres de los barrios de Flores y Lugano, seguidas por Barracas, Palermo, Caballito, Almagro y Soldati.

De las 6850 mujeres afectadas por distintos tipos de violencia, un cuatro por ciento estaban embarazadas al momento de pedir ayuda. Un 15 por ciento son niñas o adolescentes. Los días de mayor cantidad de denuncias son los lunes y los martes, después del fin de semana.

El 83 por ciento de las denuncias que llegaron a la OVD fueron derivados al fuero civil. En ese caso, destacó Highton, la respuesta "fue altamente favorable". Se dictaron 3425 prohibiciones de acercamiento del agresor a la víctima y 540 exclusiones del hogar, entre otras medidas.

La violencia que más se denuncia en la OVD es la psicológica: 89 por ciento de los casos y las modalidades más frecuentes tiene que ver con maltrato verbal, amenazas e insultos, según detalló Analía Monferrer, coordinadora de la OVD. Es común que se combinen distintas formas de maltrato. En segundo lugar, la violencia más habitual observada es la física (68 por ciento). Le siguen la económica (30 por ciento) y la sexual (14 por ciento). Sobre esta última, la oficial de Unicef Gimol Pinto destacó que se trata de un porcentaje muy elevado. La mayoría de esos casos se refieren a denuncias de abuso sexual infantil, apuntó. Pinto destacó otro dato relevante: por cada mujer que denunció ser víctima de malos tratos en la OVD hay otros afectados que en su mayoría son niños y niñas.

En el fuero penal, apenas tres casos terminaron con una condena, en general, por lesiones graves y leves y amenazas, indicó Monferrer. En relación con las denuncias de violencia económica, explicó que se refieren a situaciones de incumplimiento de los deberes de asistencia familiar por un lado, y por otro, a casos en los que las mujeres reciben de parte de sus maridos una asignación diaria mínima de dinero. "Tuvimos algunos casos de mujeres de clase medio o alta que tienen un buen pasar y no manejan dinero", detalló.

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