Fuera de agenda

Por: Ricardo Roa.

No tiene nada de malo que el Gobierno busque imponer su agenda en el Congreso, sobre todo si tiene mayoría. Otra cosa es que no acepte negociar y que sus proyectos se aprueben a libro cerrado, sin tocar ni una coma. Y una más, no menos grave: que sus prioridades no coincidan con las de la sociedad.

Un sargento de la Bonaerense fue condenado a 18 años de cárcel por violar adolescentes. Paradójicamente, trabajaba en la comisaría de la Mujer de Martínez, que da asistencia a víctimas de delitos sexuales. Un ejemplo siniestro de la anti Justicia, esa exacta inversión que coloca a los delincuentes en lugar de los policías, a los agresores en lugar de quienes deben proteger.

Diputados aprobó en marzo un proyecto para crear un registro de violadores. Y hay otro, votado antes por el Senado. Conclusión: ninguno de los dos está vigente. Competencias o celos entre las cámaras, para el caso es lo mismo.

Son dos de los tantos proyectos en sala de espera. Como el que baja la imputabilidad de 16 a 14 años. Había avanzado en paralelo: Senadores lo aprobó en general pero Diputados lo paró en pleno debate por instrucciones de la Casa Rosada. Y ahí sigue paralizado por una interna oficial, según dicen en el Parlamento.

La inseguridad está a la cabeza de las preocupaciones de la gente en todas las encuestas. Pero entre las 51 leyes sancionadas en lo que va de 2009 ninguna enfoca esta crisis. Tampoco los programas de ayuda a chicos pobres que impulsa la oposición (ver Los planes sociales siempre quedan haciendo banco en el Congreso K ). Simplemente porque al Gobierno le interesa sostener el clientelismo.

A fuerza de cosas como éstas, ya se le llama democracia no representativa a los Congresos que dejan de expresar a la gente que los eligió por obedecer las órdenes del Poder Ejecutivo.

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