El fuego hace lo que quiere

Sin lluvias, el foco de Ischilín y Punilla es imparable. Para colmo, hay incendiarios sueltos. Ayer detuvieron a cuatro.
Además de luchar contra los incendios, las altísimas temperaturas, el viento, la escasez de agua y ciertos lugares inaccesibles de las sierras de Córdoba, los bomberos deben lidiar con irresponsables que reinician focos y luego se internan en el monte.

En cada rincón de la provincia existen decenas de denuncias de personas que ven a otras quemando pastizales; es decir, dando el puntapié para lo que luego puede convertirse en un incendio de demoledora magnitud.

Esto fue lo que ocurrió ayer en el marco de los tremendos frentes de incendio en los departamentos Punilla e Ischilín (norte de Córdoba). En la localidad de Ongamira (Punilla), cuatro personas quedaron detenidas –entre ellas, dos menores de edad que fueron enviados a la comisaría de Deán Funes– al ser sorprendidas cuando armaban un contrafuego en cercanías de la Estancia Dos Lunas.

"Detectamos un foco de incendio secundario y llamamos a la Policía, que vio a estas personas encendiendo contrafuegos que son de gran riesgo porque no están planificados", señaló Fernando López, integrante del Plan Provincial de Manejo del Fuego.

Panorama complicado. Las autoridades son claras: sin lluvias, el incendio continuará activo hasta la semana próxima. Es inevitable.

El Plan Provincial de Manejo del Fuego dispuso un ejército de bomberos para frenar las llamas (300 efectivos ayer, y se esperan 400 para hoy), aunque sus responsables reconocen que, sin lluvias y ante la casi total sequía de los ríos, el frente de fuego es imparable.

Al cierre de esta edición, la lluvia en localidades cercanas a Ischilín avizoraba una esperanza. "Hay relámpagos en la zona de los incendios, pero no es seguro que llueva", indicó el comisario mayor Pereyra, de la Departamental Ischilín.

Foco bravo. El foco de Ischilín tenía alrededor de 11 kilómetros de extensión y se "repartía" en dos frentes: una parte encaraba a las localidades de Colimbá y Villa Albertina, donde se procedió a evacuaciones preventivas que seguirían por la madrugada de acuerdo al capricho del viento y las llamas; la otra apuntaba al pueblo de Copacabana, en el mismo departamento, lugar en el que, ayer por la mañana, se evacuaron a 36 personas.

Las pasturas secas son cultivo fácil para el foco, que "improvisa" su avance de acuerdo al viento. De allí que, pese al intenso labor de bomberos y aviones hidrantes, el panorama es desolador, más si se tiene en cuenta la emergencia hídrica ante la sequía de los ríos.

El Plan Provincial y otras autoridades gubernamentales montaron la base de operaciones en la localidad de Capilla del Monte. Si bien una guardia continuó anoche combatiendo las llamas, se espera para hoy otra jornada agobiante en la que, probablemente, habrá nuevas evacuaciones.

Se quemó todo. Aún sin contar las hectáreas que sucumbirán en este foco de Punilla e Ischilín (aunque se descuenta que será un número elevado), los incendios de este año son los más devastadores en los últimos 10 años en Córdoba. Según estimaciones de la Secretaría de Ambiente de la Provincia, unas 300 mil hectáreas se habrían perdido en 2009, cinco veces más que el año pasado (50 mil hectáreas).

Descontrol.

Dos frentes en Ischilín. Una parte se dirigía a las localidades de Colimbá y Villa Albertina, donde hubo evacuaciones preventivas debido a los intensos vientos. La otra parte apuntaba al poblado de Copacabana.

Ejército de bomberos. La cúpula del Plan Provincial de Manejo del Fuego montó su base de operaciones en Capilla del Monte. 300 bomberos combatieron ayer a destajo las llamas y se esperan unos 400 para hoy.

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