Frutícolas pierden u$s 300.000 diarios por trabas de Brasil

Frutícolas pierden u$s 300.000 diarios por trabas de Brasil
Firmas de Neuquén y Río Negro negocian el fin de las licencias no automáticas para este sector de bienes perecederos. Hoy las demoras llegan a ser de 10 días
Las demoras en el ingreso de fruta argentina a Brasil producto de la imposición de licencias no automáticas por parte del principal socio del Mercosur hacen perder a las firmas exportadoras argentinas u$s 300.000 por día.

Así lo indicó a El Cronista Marcelo Loyarte gerente general de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI) que agrupa a exportadores del Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

Según explicó el directivo, entre noviembre y diciembre de 2008 ese fue el volumen de ventas diarias de peras y manzanas al país vecino.

Con la intención de que Brasil ponga fin al esquema de licencias no automáticas al sector frutícola, los empresarios reunidos en torno de la CAFI se reunieron la semana pasada con la ministra de la Producción, Débora Giorgi, y le pidieron que agilice la medida y logre que el sector pueda exportar fluidamente, aún antes del viaje de la Presidenta a Brasil la próxima semana.

Brasil, país con el cual hoy la Argentina atraviesa una fuerte disputa comercial, es el único comprador de manzanas y peras locales a esta altura del año.

Tras el encuentro con Giorgi no hubo novedades. "Estamos esperando respuestas", dijo Loyarte.

Durante el primer semestre del año, la Argentina envía frutas frescas también a Europa, pero luego sólo queda como destino Brasil, que consume fruta argentina todo el año.

El apuro del sector es mayúsculo, no sólo porque la demora de 10 días en el otorgamiento de las licencias de ingreso atenta contra la calidad de un producto perecedero como los frutales, sino también porque a partir de mediados de diciembre ingresa el grueso de la producción frutícola nacional –que incluye la proveniente de la provincia de Mendoza y el nuevo volumen presiona hacia abajo los valores de exportación

"Necesitamos facturar a un ritmo de u$s 300.000 diarios", explica el directivo, tras un pésimo año para el sector frutícola nacional.

El año comenzó con una severa protesta sindical por parte de los obreros del empaque, que duró varias semanas y retrasó el inicio de la recolección de fruta que se pudrió y no se pudo comercializar.

En paralelo, una sobreoferta de manzanas en Europa disminuyó la demanda de ese producto, del cual la Argentina es el segundo exportador mundial

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