Frío festejo en La Habana

Aunque la isla no contemple su reincorporación al sistema interamericano, analistas creen que la posibilidad de que ahora suceda puede respaldar el incipiente proceso de aproximación entre EE.UU. y Cuba, tras casi medio siglo de conflicto.
Cuba proclamó como "gran victoria" la decisión de la OEA de abrirle la puerta tras 47 años de exclusión, pero mantuvo inalterable su rechazo a retornar al foro, lo que deja dudas del impacto real de la medida, sobre todo en el acercamiento con Washington.

"Es una gran victoria para los pueblos de América Latina y el Caribe y también para el pueblo de Cuba, (pero) lo que ha ocurrido no modifica en nada lo que Cuba pensaba ayer, anteayer y hoy", dijo el jefe del Parlamento, Ricardo Alarcón, en una de las primeras reacciones oficiales de La Habana. Ilustrando el desdén por la Organización de Estados Americanos (OEA), Alarcón afirmó que la decisión, si bien puso "fin a una injusticia y a un atavismo prehistórico", en Cuba "hay interés de guardarla en los museos de arqueología".

En un hecho considerado histórico por gobiernos de América latina, la OEA en su Asamblea General en Honduras anuló el miércoles por consenso, incluido Estados Unidos, la resolución que suspendió a Cuba en 1962, con lo que permitió su regreso si lo pide y adopta los principios democráticos del foro. Antes de esa decisión, el líder de la revolución, Fidel Castro, apartado de la presidencia desde que enfermó hace tres años, acusó a la OEA de ser el "caballo de Troya" de Estados Unidos y cómplice de sus "crímenes".

Aunque la decisión de la OEA no implique el retorno de Cuba al foro, analistas creen que puede respaldar el incipiente proceso de aproximación entre Washington y La Habana, tras casi medio siglo de conflicto. "No estamos interesados en pelear viejas batallas o vivir en el pasado", dijo el responsable para América latina del Departamento de Estado, Thommas Shannon, quien destacó que los pasos dados por el gobierno de Barack Obama "representan el mayor cambio" en la política hacia Cuba.

En cinco meses en la Casa Blanca, Obama liberó los viajes y envío de remesas de cubanoestadounidenses, y ofreció a la isla un diálogo sobre migración –suspendido desde 2003–, aunque no promete poner fin al embargo, algo que es reclamado cada vez más alto por América latina. Alarcón, quien presidió varias conversaciones migratorias entre 1994 –en que ocurrió la crisis de los balseros– y 2003, afirmó que ambos países "están en contacto para ajustar sus agendas y muchos detalles" a fin de iniciar cuanto antes las reuniones. "Esta decisión (de la OEA) abre el escenario para la próxima batalla", opinó Daniel Erikson, experto sobre Cuba del centro Diálogo Interamericano, con sede en Washington, al señalar que La Habana ha sabido aprovechar anteriores pulsos diplomáticos.

El sociólogo cubano Aurelio Alonso dijo que para Cuba "de negativo no tiene nada" la decisión de la OEA y no descartó que se reconsidere la negativa a reingresar si se nota "un cambio" en el organismo. Observadores valoraron la medida en la nueva dinámica de relaciones entre Estados Unidos y América latina, cuyos gobiernos dejaron claro que se medirán en parte por el acercamiento con La Habana.

Comentá la nota