Frigoríficos, divididos por los cambios en la Hilton

El decreto 906/09, firmado por Cristina Kirchner y publicado ayer en el Boletín Oficial, volvió a dividir aguas en la industria frigorífica, como no se veía desde los años noventa. Un sector de empresas elogió los cambios introducidos por el Gobierno en la manera de distribuir la Cuota Hilton, el cupo de cortes vacunos que compra Europa a la Argentina por unos U$S 350 millones anuales. Otro sector prevé que de ahora en más habrá una fuerte discrecionalidad para repartir ese millonario negocio.
Los ganadores y perdedores podrán verse con claridad cuando la ONCCA, que a partir de este decreto le quitó a la secretaría de Agricultura la potestad distribuidor la Hilton, dicte la reglamentación pertinente. De todos modos, el decreto ya perfila con claridad que quienes ganarán serán aquellas firmas con mejor relación con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a quien la norma facultó para "verificar" el cumplimiento del abastecimiento de carne al mercado interno a los precios acordados con el Gobierno.

En el sector dicen que Moreno tiene hijos y entenados. Estos últimos son empresarios que en algún momento se negaron a convalidar acuerdos de precios; ya ni tiene relación con ellos. Con los primeros, en cambio, suele reunirse en su despacho los viernes para coordinar medidas como las "baratas" de carne en los supermercados los fines de semana.

¿Quiénes ingresan al despacho de Moreno? Básicamente algunos grandes frigoríficos del Consorcio ABC, históricamente grandes beneficiarios de la Hilton. Ayer el titular del ABC, Mario Ravettino, aseguró que las nuevas pautas "otorgan previsibilidad al marco jurídico actual".

Igual, entre los dueños de los principales frigoríficos hay dudas sobre qué requisitos se tomarán finalmente en cuenta. "El decreto es tan vago que en realidad no hay parámetros", definió uno de ellos, y opinó que la situación "es ideal" para la discrecionalidad en el reparto. Por cierto, la mayoría de los empresarios evitó estar en el acto del jueves en Casa de Gobierno. La brasileña que controla Swift llegó al absurdo: para cumplir con Moreno envió al acto a un ejecutivo al que había despedido horas antes.

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