Los frigoríficos dicen que la carne subirá y caerá fuerte el consumo

Será, aseguran, por la menor producción. No creen que se llegue a la importación.
La Cámara de la Industria de la Carne (CICCRA) avaló ayer los pronósticos sobre las dificultades para abastecer de carne a la población a partir de 2010. Pero a diferencia de quienes pronostican que habrá que importar el alimento para hacer frente al déficit de producción, los frigoríficos vaticinaron un fuerte aumento de los precios, que podría hacer caer el consumo interno de 70 a 55 kilos anuales por habitante. Esto es más del 20%.

En su informe mensual, CICCRA se sumó al debate que se inició luego de que esta semana Clarín revelara un informe interno de la secretaría de Agricultura en el que se admitió por primera vez que Argentina tendría que importar carne el año próximo (y dejar de exportarla), si sus habitantes quieren seguir comiendo tanta carne como hasta el presente. Los dirigentes de la Mesa de Enlace abonaron rápidamente ese escenario de déficit, que obligaría a traer bifes del extranjero.

La visión de los industriales es diferente. En su trabajo, la cámara sectorial acuerda en que el sector "se encamina de manera paulatina a una producción de carne insuficiente para abastecer al mercado interno y generar saldos exportables". Pero ese cuello de botella, a juicio de los faenadores, tendrá un final diferente al de la importación.

"Nosotros creemos que la Argentina no importará carne para el consumo interno, ya que tenemos la convicción de que cuando los niveles de producción sean insuficientes para mantener el consumo interno y las exportaciones actuales, serán los precios minoristas los que subirán de forma significativa y reducirán el consumo per cápita", señaló CICCRA.

Sin arriesgar de cuánto podría ser el aumento de los precios cuando llegue el momento en que la carne no alcance, la entidad sí evaluó que el consumo podría caer "de los 70 kilos/año actuales a alrededor de 55 kilos/año". A mitad del siglo pasado, cada argentino llegó a comer hasta 100 kilos anuales; a partir de los 90 el consumo se estabilizó en torno a 60 kilos por año.

Si se cumpliera el pronóstico y el consumo cae a 55 kilos, aún los argentinos seguirían siendo los mayores consumidores de carne vacuna del mundo. Hoy, con 70 kilos/año, casi duplican a los uruguayos, segundos de ese ranking, que consumen poco más de 40 kilos.

Para CICCRA, este reacomodamiento no debería afectar el consumo de proteínas animales en el país. "Sin lugar a dudas, en este escenario los sustitutos naturales -cerdo y pollo- compensarán la caída del consumo de carne bovina", evaluó la entidad.

La cámara, presidida por Miguel Schiaritti, un crítico de las políticas de intervención aplicadas por el Gobierno en el mercado de la carne, viene advirtiendo sobre un fuerte proceso de liquidación ganadera. Según sus registros, el achicamiento del stock ya lleva 35 meses. Y conducirá irremediablemente a un cuello de botella.

Curiosamente, esta fase de reducción de los stocks vacunos coincide con varios récords en la producción de carne. La explicación es que los ganaderos están mandando a faena gran cantidad de hembras, y por lo tanto desechando la posibilidad de producir nuevos terneros en el futuro. La participación de las vacas en la matanza, que debería ser de no más de 44%, llegó en los primeros meses de 2009 a 48,5%, precisó CICCRA.

En su informe, la entidad se quejó de que la ONCCA haya dejado de publicar datos oficiales sobre la faena desde noviembre de 2008. Para la entidad, ese "ocultamiento" implica un reconocimiento de la gravedad de la situación.

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