Fricciones en el Gabinete municipal

"Cuando el gato sale, juegan los ratones". Figura que, aunque tosca, refleja ciertas cuestiones de pasillo y oficina que ofrece la Municipalidad cuando el intendente no está durante un lapso más o menos prolongado, como es el caso actual de sus vacaciones.
Voces del Gabinete, del interior de algunas secretarías, del Concejo Deliberante y de la propia Universidad Nacional de Córdoba (génesis giacominista), han coincidido y confirmado, consultadas por este medio desde diciembre a esta parte, que existe un conflicto, al parecer pronunciado, entre dos de las personas más influyentes en el gobierno, y que gozan de la máxima confianza del intendente.

Se trata del secretario de Gobierno y Participación Ciudadana, Guillermo Luque, y de la directora General de Escuelas, Gabriela Almagro. Es decir, del hombre que tuvo la dura tarea de negociar con el Suoem y de la esposa de Daniel Giacomino. Todos, compañeros de militancia desde sus épocas universitarias.

Bastante herméticas son las causas de esta situación, que genera una especie de división por afinidad en el resto de los principales referentes del esquema oficialista. Quienes esbozan una explicación, siempre nombran causas personales. Punto aparte. Aquí interesa lo político.

¿Fin de la prescindencia?

Y una teoría ronda. La del fin de la prescindencia del jefe comunal en esta "interna", por llamarle de alguna manera. No pocos dijeron a este diario que Giacomino se mantuvo al margen el mayor tiempo que pudo, y que habrá que ver ahora, que "el conflicto comenzó a repercutir en la primera y segunda línea de su estructura". Y se sabe, la escasez de cuadros existe debido a lo reciente de la vida del Frente Cívico.

Los de la teoría de la prescindencia, vaticinan que el intendente actuará si, cuando vuelva, ve que la cosa recrudece. De hacerlo, se murmura que el edil Gustavo Barrionuevo es el mejor posicionado para el cargo grande: habla con todos, tiene en el haber un acuerdo de 19 concejales que permitieron al Ejecutivo minimizar el bloqueo juecista y si renuncia a su banca, lo reemplaza Marcela Ibáñez, mujer K.

Él dice que es "más útil en el Concejo".

Lo cierto es que todo está en estado embrionario. Incluso los que sostienen la idea de que Giacomino se inclinará por su esposa, advierten que si en enero (mes de bajo impacto mediático) "no pasa nada", entonces "Luque terminará el mandato y bien fortalecido".

Pasillo

Se habla. Y al consultar en diversidad, hay ciertos patrones de argumentación similares. Están los "almagristas" por convicción y afinidad, y los almagritas por renuencia a Luque. Estos últimos difunden un análisis político sostenido en la sentencia: "Un secretario de gobierno que no habla por lo menos con la mitad del Gabinete no puede cumplir bien esa función". En la lista esa incluyen a Juan Viola (Desarrollo Social), Marcela Almagro (Salud) y quien lo sucede en su cargo, Javier Alegre Capó, entre otros.

Pero están lo que ven al negociador como referente, y critican lo que llaman con aire despectivo "política de polleras". Retirando impertinencias coloquiales, lo que argumentan ellos es que Luque es imprescindible, y además, reconocido por todos los funcionarios como quien cargó con la responsabilidad de enfrentar y comunicar difíciles cuestiones.

Una idea es realmente común a todos. "La gestión debe comenzar a mostrar frutos este año o se acaba todo para todo", dicen, palabras más o palabras menos, peronistas, radicales y transversales del esquema.

Radicales, peronistas y transversales del esquema coinciden en algo: deben mostrar gestión en 2010.

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