Una fricción con interrogantes

Por: Ricardo Kirschbaum

Seguramente el jefe de la CIA, León Panetta, se basó en informes presuntamente serios para hacer la advertencia de que Argentina es uno de los países que podrían sufrir inestabilidad institucional como consecuencia del impacto de la crisis internacional.

Salvo que tenga información que no ha difundido para hacer este insólito diagnóstico, el informe provocó la primera fricción del Gobierno con la administración Obama. El canciller Jorge Taiana, en una de sus esporádicas declaraciones públicas, ha rechazado el pronóstico y convocó al embajador de EE.UU. para expresarle el desagrado por la advertencia de Panetta.

Hubo quienes inmediatamente pensaron que esta advertencia de la CIA formaba parte de una acción política destinada a minar las bases de gobiernos que no mantienen una relación fluida con Washington. Este análisis, al menos en el caso argentino, parece sorprendente.

Hay muchos indicios de que el gobierno de Cristina ansía tener una muy buena relación con Obama, en cuyos pensamientos hasta hallaron huellas de las 20 verdades peronistas. Este estado de ánimo quizá no sea correspondido con la misma pasión pero no hay tampoco evidencias de una hostilidad manifiesta.

La alusión de Panetta, entonces, no podría haber sido más inoportuna, salvo que EE.UU. haya creído conveniente difundirla con objetivos que no están demasiado claros. Muchas veces, sin embargo, se mezclan expresiones de deseos de inteligencia con datos de la realidad. Esta podría ser una de ellas.

La reacción del Gobierno ha sido rápida y las explicaciones diplomáticas han buscado atenuar el impacto del informe.

Los interrogantes siguen en pie.

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