Fría despedida de Cristina a la "hormiguita" en Olivos

Fría despedida de Cristina a la "hormiguita" en Olivos
Un frío silencio fue la única respuesta que la presidenta Cristina Kirchner le dio ayer a la mañana Graciela Ocaña cuando presentó su renuncia "indeclinable" al ministerio de Salud. En la residencia de Olivos, Cristina estaba junto al jefe de Gabinete Sergio Massa y no dijo una palabra, informaron fuentes oficiales a Clarín.
La actitud de Cristina fue de hielo pese a que Ocaña había tenido la delicadeza de avisarle el martes pasado, por teléfono, que iba a dimitir y las cuidadosas palabras que usó la ex ministra en el texto: "Siempre he sido leal y sincera en una relación que, además de las causas compartidas, se ha basado en el compromiso y la confianza. Siento que en esta etapa, tal cual lo conversamos personalmente, usted debe elegir nuevos colaboradores que coincidan en los diagnósticos y decisiones..."

Apenas se fue de Olivos, Massa anunció que el vicegobernador de Tucumán y médico sanitarista Juan Luis Manzur, quien asumirá el miércoles.

Ocaña se sentía ayer aliviada y decidida a fundar una asociación sin fines de lucro para "seguir luchando contra la mafia de los medicamentos" en, por lo menos, las causas judiciales que denunció durante su gestión al frente del PAMI y Salud.

Mientras busca trabajo en la actividad privada, asesora al diputado provincial peronista Santiago Pradelli, su hombre de confianza con el que había creado el partido de la Victoria cuando era aliada del kirchnerismo.

En la soledad de su despacho recibió varias llamadas de solidaridad de ministros de salud provinciales y una sorpresiva del ex jefe de Gabinete Alberto Fernández, con quien se había enfrentado el año pasado en la pelea por desplazar a Héctor Capaccioli de la superintendencia del servicio de Salud, que controla las obras sociales. A "Capa" lo reemplazó por el ex moyanista Juan Rinaldi, quien comenzó a controlar esos fondos multimillonarios y hasta ahora sigue en su cargo respaldado por el jefe de Gabinete, Sergio Massa y Cristina. Rinaldi puso una sola condición para seguir en ese delicado cargo: "seguir controlando, sino me voy".

Todavía no se sabe si Manzur reclamará la devolución de 220 millones de pesos a los sindicatos como venía haciendo Ocaña y se oponía el jefe de la CGT, Hugo Moyano.

Pero hace ya varias semanas la pulseada de Ocaña con Moyano había empezado a inclinarse. Con bajo perfil la Administración de Programas Especiales (APE) de las obras sociales que maneja 700 millones de pesos anuales para pagar tratamientos médicos caros había pasado a estar bajo control de Hugo Solá, "un hombre que le responde a Moyano". Habrá que ver si Moyano va por más.

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