La uva en fresco y el malestar oficial

La rebaja de retenciones del 10% al 5% que tuvo la uva no ha llegado al pequeño productor, según el gobierno.
En momentos que la vitivinicultura aún festeja dos nuevas conquistas en los tributos de exportación -la mitad de las retenciones al vino y al mosto, que son del 5%, volverán al viñatero a través de un plan para el pequeño productor que manejará la Coviar-, en la provincia surgieron algunos nubarrones en el sector de la uva de mesa.

Es que estos días se hicieron escuchar voces oficiales con críticas al sector exportador por no "derramar" el beneficio obtenido de la Nación a los pequeños viñateros que cuidan y son artífices durante todo el año de esos racimos que los grandes grupos exportadores que operan en la provincia luego envían a las góndolas europeas, principalmente.

"La rebaja obtenida por ese producto no se vio reflejada en los precios finales que recibieron los productores", se le escuchó repetir un par de veces en la última semana a una importante fuente oficial.

La uva de mesa históricamente pagó el 10% de retención hasta que en los primeros días de enero la Nación las bajó efectivamente al 5%, una acción largamente reclamada por el sector vitivinícola.

En el gobierno local destacan la injusticia que vino soportando el sector frutícola de la uva, que incluso con los mismos mecanismos que el limón en su cadena productora -uso intensivo de mano de obra tanto para la cosecha como el embalaje, y grandes costos en insumos- fue castigado con la aplicación de un tributo del 10% en la exportación, cuando a los cítricos se les aplicó el 5% en el año 2002.

Insatisfecho

El gobierno local pechó largo y tendido junto al sector privado en los despachos nacionales hasta lograr remediar esa arbitrariedad, y finalmente, en diciembre de 2008 se anunció la rebaja tributaria para un amplio listado frutihortícola que incluyo a la uva para consumo en fresco. La rebaja se hizo efectiva a partir del 4 de enero pasado.

El punto es que el sector oficial esperaba algún gesto de los exportadores para mostrar que efectivamente esa rebaja llega al pequeño productor, la consigna con que la Nación viene insistiendo para dar este tipo de beneficios.

"Se esperaba que esto fuera a levantar un cachito los precios al productor, y sin embargo, no han pagado más precios, o los beneficios no han sido los esperados", dijo ayer otra vez la fuente oficial.

En el sector privado recogieron el guante, y dieron sus razones: "Es injusto que alguien diga eso cuando el precio final aún no está definido. La liquidación final se hace allá por el 20 de junio", dijo ayer un reconocido exportador. Y explicó que las uvas se venden a los mercados internacionales en consignación, que el resultado de venta depende del costo del barco y de la variedad, a lo que luego se le descuenta la retención que se aplica en Argentina. Es decir, al resultado de la facturación FOB se le descuenta la retención y se le presenta todo esto a los productores asociados antes de la liquidación final. Mientras tanto, los viñateros van recibiendo anticipos. En el sector privado también apuntan un dato clave: Que la rebaja del tributo se efectivizó recién en enero, cuando ya se había exportado prácticamente la mitad de la uva en fresco con la retención al 10%.

De todos modos, en el sector esperan que pese a la crisis financiera de fin de año, los precios finales no caerán tanto respecto al año pasado: Calculan un 20% menos.

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