El frente opositor empieza a tomar forma en la playa.

Carrió y Morales se mostraron juntos; López Murphy se acerca y Cobos mantuvo distancia.
MAR DEL PLATA.- Si alguien creía que el movimiento febril de La Feliz este fin de semana tenía que ver con el superclásico Boca-River que se jugó anoche, ese alguien no entiende de política.

Ayer, en esta ciudad repleta, empezó a jugarse otro partido: la posibilidad opositora de llegar unida o derrotada a las elecciones de 2011, previa parada en este 2009.

Los principales protagonistas fueron la jefa de la Coalición Cívica (CC), Elisa Carrió, y el presidente de la UCR, Gerardo Morales, que gritaron "hay equipo" en una conferencia de prensa conjunta y después festejaron como le gusta a Carrió: comiendo choripán en un asado, con ella como anfitriona.

Pero ese no fue el único encuentro del día. Desde temprano se supo que el vicepresidente Julio Cobos había llegado casi de incógnito y se especuló con una eventual reunión con Morales, que al cierre de esta edición no se había concretado.

"El domingo [por hoy] me encuentro con [Ricardo] López Murphy", confirmó la propia Carrió a LA NACION. También se supo que el economista, que ayer anunció aquí que busca socios para un frente electoral, se vio con Morales.

"Me acabo de tomar un café con Esteban Bullrich", agregó el presidente de la UCR sobre el diputado de Pro-Recrear, y terminó de desquiciar a fotógrafos y periodistas que corrían de una punta a otra de esta ciudad cubriendo conferencias de prensa organizadas y "encuentros casuales" de la oposición.

A lo mejor, tanto interés en el "voto turista" y sobre todo tanta apertura al diálogo entre opositores se entienda en una frase, en la que coincidieron radicales y "lilitos" en su conferencia de prensa.

"Este año hay que concretar nuestro proyecto de unidad para ponerle freno al kirchnerismo y lograr un cambio en la composición del Congreso", se plantó Morales cuando arrancó su presentación en una confitería de Playa Gande.

En pos de ese objetivo, no le cerraron la puerta a nadie: convocaron a "peronistas disidentes" siempre y cuando "quieran convertirse en opositores"; anunciaron que Ernesto Sanz sería su candidato a senador por Mendoza (Carrió dijo a LA NACION que le daba "total libertad" para negociar la vuelta del cobismo a la UCR) y hubo elogios para el ruralista Alfredo de Angeli. "Está lindísimo y como candidato podría unir Entre Ríos", lo piropeó Carrió. Morales, en cambio, se ocupó de marcar los límites: anunció que volverá a intervenir la UCR rionegrina, que quiere "candidatos kirchneristas" en las listas.

Carrió también puso lo suyo, y dijo que "sólo en este país los oficialistas se hacen opositores cuando se hunde el barco". ¿Lo dice por peronistas como Felipe Solá?", le preguntaron. "Todo depende de qué lado se pongan ellos", contestó.

Con el Gobierno fueron igual de duros. "Su reacción para ayudar al campo fue darle plata a Moreno [Guillermo, secretario de Comercio Interior] para ir a comprar a los productores, y subsidios a los intendentes para castigar a los que piensan distinto", se enojó Morales, que anunció que pedirán una sesión especial en el Congreso para debatir la emergencia agropecuaria y que impugnarán los aumentos en la tarifas eléctricas.

Carrió asentía mientras mostraba una K cruzada por una franja roja, estandarte antikirchnerista que le acababa de regalar un productor marplatense. Todo un símbolo del espíritu que copó la ciudad este fin de semana.

De la conferencia también participaron los diputados de la CC Patricia Bullrich, Adrián Pérez, Elsa Quiroz y Juan Carlos Morán. Margarita Stolbizer fue la gran ausente del día, aunque todos insistieron en que fue por "prioridades familiares".

Por la UCR estuvieron los jefes de las bancadas en el Senado, Ernesto Sanz, y en Diputados, Oscar Aguad, el titular de la UCR cordobesa, Mario Negri, y el bonaerense Jesús Porrúa. Aportaron ganas de comer en el asado reservado que Carrió les preparó en la quinta de unos amigos cerca del barrio golf.

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