El Frente Justicialista Cristiano cuestionó a los que se atribuyen "la representatividad del pueblo evangélico" para derrocar a Morales

El Frente Justicialista Cristiano cuestionó a los que se atribuyen

Desde el espacio le adjudicaron la responsabilidad del golpe de Estado a "grupos fundamentalistas que se denominan cristianos". Criticaron que “se utilice el nombre de Dios para odiar a sus compatriotas por su raza, color o religión”.

El Frente Justicialista Cristiano repudió el golpe de Estado en Bolivia y criticó a los dirigentes políticos que se atribuyen “la representatividad del pueblo evangélico” para derrocar al gobierno constitucional de Evo Morales.

A través de un comunicado, adjudicaron las maniobras del golpe a “grupos fundamentalistas que se denominan cristianos” y señalaron que “sus prácticas distan mucho de los principios básicos legados por Jesús resumidos en amar a Dios y al prójimo por sobre todas las cosas”.

Cabe recordar que Fernando Camacho, principal promotor del golpe de Estado, ingresó al Palacio de Gobierno, mientras Morales efectivizaba su renuncia, con la Biblia en la mano y se manifiesta como un ferviente católico. Sectores ligados al presidente derrocado lo ubican dentro del “fundamentalismo evangelista”.

“Ningún pastor o representante político puede atribuirse la representatividad del pueblo evangélico puesto que el Creador nos dio libre albedrío para elegir a las autoridades conforme al dictado de nuestra propia conciencia”, afirmaron desde el Frente Justicialista Cristiano.

Por otro parte, criticaron que “se utilice el nombre de Dios para odiar a sus compatriotas por su raza, color o religión” y calificaron a los golpistas como “falsos profetas” que “son lobos disfrazados de ovejas”. “Enfatizamos nuestras diferencias con aquellos que dicen ser cristianos, que aduciendo nobles valores y principios contradicen los mismos con hechos aberrantes como la violencia, la mentira y la hipocresía”.

Por último, señalaron que el golpe de Estado en Bolivia “responde a los intereses del neocolonialismo fogoneado desde el exterior”. “Es tiempo de desenmascarar a los impostores y echar de los templos a los mercaderes que quieren hacer de ellos una cueva de ladrones”, concluyeron.

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