Al frente de la comisión sobre Redrado, Cobos está obligado a definir otra vez

La presidentea Cristina Kirchner volvió a maltratar en público a Julio Cobos y retrasó un viaje para que el mendocino no ocupe el Ejecutivo. Así, estará a cargo de la decisión fonal sobre el titular del BCRA.
A Julio Cobos lo alertaron sobre la conferencia de prensa de Cristina Kirchner mientras recorría las obras de remodelación del Salón Azul del Senado. "Debe ser por el anuncio sobre el superávit", pensó. Pero decidió ir a su despacho para seguir el discurso.

Allí escuchó el rosario de reproches que le dedicó la Presidenta para justificar la postergación del viaje a China y evitar que su vice quede a cargo de la Jefatura de Estado.

"Estar más de 10 días fuera del país es un lapso demasiado grande; más cuando quien ejerce la vicepresidencia no cumple el rol que le ha asignado la ciudadanía", avanzó Cristina mientras su vice seguía sus palabras desde el despacho del Senado.

"Cualquier ciudadano tiene derecho a disentir con las políticas del Ejecutivo, pero no en el lugar de la vicepresidencia que la Constitución le asigna. Creo que las actitudes que se han tomado, incluso de defensa de los funcionarios que han sido desplazados del Banco Central por esta Presidenta, son incompatibles" con el cargo de vicepresidente. Más tarde habló de "desestabilización".

Acostumbrado a ser blanco de los cuestionamientos de Cristina, el mendocino tuvo, igual, espacio para la sorpresa. Ante el reducido grupo que compartió la intimidad de su despacho criticó que la titular del Ejecutivo desistiera de la visita "a la segunda potencia del mundo" y evaluó que la carga frontal en su contra tenía dos objetivos complementarios: licuar los cuestionamientos de la oposición contra el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández (ver recuadro) y contra el Gobierno por el caso del Banco Central, y disimular la aceptación oficial de que la vía parlamentaria era la única que podía encauzar el conflicto, dijeron fuentes de confianza de Cobos a Crítica de la Argentina.

Con la decisión de Cristina de permanecer en la Argentina –debía llegar a China el 26 de enero–, quedó claro además que iba a forzar a que el vicepresidente tuviera que volver a jugar. Cobos, en su carácter de titular del Senado, debe presidir la comisión ad hoc que dictaminará sobre la conducta de Redrado prevista en el artículo 9 de la Carta Orgánica del Banco Central.

También la integran los presidentes de las comisiones de Presupuesto y de Finanzas de Diputados; y de Presupuesto y Economía del Senado. Pero como la Cámara alta no tendrá sesiones preparatorias para designar autoridades hasta fines de febrero, los únicos miembros posibles serán los dos de Diputados –el kirchnerista Gustavo Marconato y presumiblemente Alfonso Prat-Gay, de la Coalición Cívica– además de Cobos. Tres sobre cinco. Quórum estricto. Cobos debe quedarse en su puesto en el Senado. Cristina ya no puede darse lujos y convocar al funcionamiento de una comisión imposibilitada de sesionar.

El mendocino tiene que decidir ahora si admite presidir una comisión con sólo tres miembros o fuerza a una integración completa. La última alternativa alargaría los plazos. Otro desaire para la urgencia que le quiere imprimir Cristina al tratamiento del pedido de remoción de Redrado.

"Primero va a estudiar la convocatoria al funcionamiento de la comisión. Luego va a decidir", dicen en el despacho de Cobos. Otro detalle más. El mendocino quiere saber si Cristina no debería primero anular el decreto con el que pretendió echar a Redrado.

"Me están haciendo cargo de un problema que no generé", lamentó. Esa posición fue plasmada luego en el comunicado que redactó en soledad en su despacho y en el que escribió: "Ante las reiteradas acusaciones agraviantes (hacia mi persona y a mi investidura que producen daños personales e institucionales) quiero llevar tranquilidad asegurando que no realicé ni realizaré ninguna acción fuera del rol que me asigna la Constitución". Consultó el texto con su mano derecha, la senadora Laura Montero.

También se acercó hasta el despacho el flamante legislador por Corrientes, Nito Artaza. Les pidió a sus colaboradores que lo difundieran. Cuando al anochecer se retiró del Palacio del Congreso, no había recibido ningún llamado del oficialismo. Ni de la oposición.

Aníbal F. en boca del oficialismo y la oposición

La oposición volvió a activar sus críticas contra el ministro de más alto rango del gobierno nacional. Elisa Carrió (Coalición Cívica), Federico Pinedo (PRO) y Felipe Solá (Peronismo Federal). Y fundamentaron la decisión de pedir el juicio político del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, en que "avasalló" a la Justicia cuando negó el uso de la fuerza pública para que la conducción electa en el sindicato de Aeronavegantes asumiera su cargo.

"Nuestra intención es ver al jefe de Gabinete sentado en el banquillo de los acusados en la cámara, por abuso de autoridad y mal desempeño de sus funciones", sintetizó Carrió.

En el comunicado de prensa posterior a la explicación de los legisladores, se incluyó también la firma del presidente del bloque de la UCR, Oscar Aguad, a pesar de que ningún diputado radical estuvo presente.

El embate de la oposición encontró a Aníbal Fernández con defensora. La presidenta Cristina Fernández, quien definió el reclamo como una "chicana".

En una conferencia de prensa en la Casa Rosada planteó: "No sé cuáles son las causales para pedir el juicio político, no lo he visto hacer nada que merezca su remoción, me parece que es una de las tantas chicanas políticas que estamos acostumbrados a escuchar".

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