El frente de Carrió denunció irregularidades y teme un fraude.

Exigió veedores internacionales y advirtió sobre excesos en los gastos de campaña.
Desde diferentes frentes, el Acuerdo Cívico y Social (ACyS) volvió a agitar ayer el fantasma del fraude electoral y advirtió en distintos actos en todo el país sobre irregularidades para estos comicios.

En la Capital, la voz cantante la tuvo Patricia Bullrich, jefa de la campaña nacional del ACyS, que en una conferencia de prensa denunció "el uso marketinero de las encuestas electorales"; urgió a la Cancillería a pedir veedores internacionales para estas elecciones y aseguró que varios candidatos ya excedieron ampliamente los gastos de campaña que permite la ley.

"Cuando las encuestas se convierten en marketing político distorsionan la campaña", dijo Bullrich, en nombre del acuerdo que sellaron la UCR y las huestes de Elisa Carrió. Para apoyar su tesis, mostró una serie de gráficos sobre lo que decían los sondeos en 2007.

Bullrich tomó el caso de tres consultoras que un mes antes de los comicios le daban a Carrió entre 11 y 13 puntos de intención de voto, aunque terminó sacando 22, seis más que Roberto Lavagna, en contra de los pronósticos que daban un empate técnico entre ellos.

Para la jefa de la campaña del ACyS, esas mediciones previas los perjudicaron, porque no les permitieron usar en su favor la ventaja que les hubiera otorgado aparecer en el segundo lugar.

Pedido en el cajón

Pero ésa no fue su única denuncia. Bullrich recordó que hace varios meses solicitó, junto con Carrió, veedores internacionales para los comicios, y dijo que el pedido "duerme en un cajón de la Cancillería".

Bullrich estuvo escoltada por el responsable económico de la campaña, Fernando Sánchez; el presidente de la UCR porteña, Carlos Mas Velez, y el de ARI, Carlos López Iglesias, que festejaron el fallo de la Cámara Nacional Electoral que pide justificaciones al Gobierno sobre el reparto de fondos partidarios (ver aparte).

"[El ministro del Interior], Florencio Randazzo debiera entender que es el ministro del Interior de la Nación, no un agente al servicio del PJ", dijo Sánchez, exultante.

Los porteños aprovecharon para llevar agua para su molino, y se quejaron por la gran inversión publicitaria que se advierte detrás de los candidatos del kirchnerismo y de Unión Pro. "No sólo el Gobierno, también el macrismo lleva a su candidata a los actos oficiales", les apuntó Mas Velez.

Mientras en la Capital afinaban el lápiz de las denuncias, en Jujuy, el presidente de la UCR, Gerardo Morales, iba en la misma línea.

"Los que tienen la plata, tanto [Francisco] De Narváez, que viene gastando decenas de millones de pesos desde el año pasado, como el Gobierno, que gasta el dinero de todos los argentinos, van a utilizar y manipular las encuestas como se hizo en el año 2007", advirtió el titular de la UCR y aliado de Carrió.

En una coordinación que no pareció fortuita, también Ricardo Alfonsín, de campaña en Mar del Plata, redobló las críticas que ya había hecho a las encuestas, y denunció que Unión Pro "prostituye a las consultoras, comprando encuestas".

"No hay diferencia entre la actitud de [el secretario de Comercio, Guillermo] Moreno en el Indec y la de De Narváez, que compra consultoras que dibujan encuestas", sostuvo.

Gira patagónica

Como parte de la estrategia del ACyS, Carrió fue la única que se mantuvo al margen de la embestida contra las encuestas, pero en medio de su gira patagónica les apuntó a las dos listas peronistas.

"El 28 va a ser un día muy confuso porque el Gobierno va a tratar de manipular el resultado de la elección, pero el 29 será un día maravilloso porque Kirchner habrá perdido y el Acuerdo Cívico y Social habrá multiplicado sus bancas en el Parlamento", vaticinó, de paso por Neuquén.

"Los dos PJ siempre necesitarán la pobreza para mantenerse en el poder; son los más grandes traidores del pueblo peronista", agregó Carrió, que hoy cerrará su viaje con un acto en Bariloche.

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