Un freno a la violencia electoral

Por Martín Dinatale

El conflicto con el campo se metió en la campaña electoral y es probable que no desaparezca tan fácilmente. No se trata de una certeza sino de una intuición que manejan tanto los referentes de la oposición como los funcionarios de la Casa Rosada. Hay malestar in crescendo del agro y también del oficialismo.

¿Cómo se frena la espiral de violencia del campo? ¿Qué hará el Gobierno? Son preguntas que buscarán ser reveladas en el transcurso de los próximos días.

Esta semana se desplegará toda una estrategia pensada por el kirchnerismo para frenar las agresiones de los diferentes grupos de ruralistas que agredieron a los candidatos oficialistas Daniel Scioli en Buenos Aires y Agustín Rossi en Santa Fe.

La presidenta Cristina Kirchner viajará el jueves a Santa Fe para apoyar la candidatura del diputado Rossi en un acto protocolar que se hará en la planta de General Motors de Rosario. Fuentes confiables de la Casa Rosada deslizaron que habrá allí una fuerte advertencia y duros reproches de la Presidenta para los hombres del campo. La antesala de esta estrategia la dieron ayer los ministros Aníbal Fernández (Seguridad) y Florencio Randazzo (Interior) que salieron a acusar directamente a la oposición de perpetuar los escarches contra el gobernador Scioli y el diputado santafecino.

Como parte de esta estrategia Scioli está dispuesto a volver a Lobería, la localidad bonaerense donde el jueves pasado recibió huevazos de los productores. Regresará con mayor custodia policial pero dispuesto a dialogar con los ruralistas que se le acerquen. Cualquier gesto de más podría potenciar el malestar imperante.

La oposición cuestionó los ataques sufridos por Scioli y Rossi por parte de los ruralistas violentos. Pero las expresiones de repudio no surtieron efecto y no brindaron la calma necesaria. Hubo también expresiones de rechazo de varios dirigentes de las entidades del campo. El titular de la Sociedad Rural Argentina Hugo Biolcati y el presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, entre otros, salieron a repudiar los actos de vandalismo. Pero el Gobierno espera más de ellos. Quiere un rechazo más firme de la Mesa de Enlace. Busca un comunicado oficial de repudio. Esto se definirá en las próximas horas, cuando se reúnan los cuatro referentes de la Mesa de Enlace y evalúen en conjunto los recientes hechos de violencia y la actitud por tomar.

Las acciones políticas y las agresiones se podrían escapar de las manos si no se ponen paños fríos a tiempo. "Esto puede terminar en un enfrentamiento violento con varios heridos y nadie quiere esto. Pero las condiciones están dadas para que esto ocurra", se sinceró ayer el diputado Rossi quien admitió que en los agravios que recibió en la localidad de Venado Tuerto tuvo que frenar a los 400 simpatizantes que estaban con él para que no chocaran con los 60 ruralistas que lo insultaban. Es un milagro que nada de esto ocurra. El diputado que votó la polémica resolución 125 agradece que no se llegó a mayores. Pero esto no es un alivio.

Por esto, cualquier estrategia que se planee desde el oficialismo o de la oposición si no está pensada para calmar los caldeados ánimos no servirá de nada. Simplemente aumentarán el nivel de violencia y de malestar. Ninguna política oficial contra el campo justifica los hechos de violencia desatados. La campaña electoral es terreno propicio para potenciar estos hechos. También puede ser el escenario ideal para cerrar heridas. De los actores en juego depende la resolución del conflicto. Se necesita poner un freno a la violencia electoral.

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