El freno a las importaciones afecta al consumo interno y a la producción.

Atraso en los permisos y la negativa directa de Aduana, impiden la llegada de bienes e insumos esenciales a Mendoza.
Demoras de licencias automáticas, pedidos que no llegan, pérdidas de algunos mercados, retenciones o restricciones de mercaderías, sumado a precios fijos de referencia o los valores que la Aduana especifica sobre algunos productos de importación para que no compitan con los nacionales están frenando el ingreso de bienes e insumos del exterior.

Esto, explican desde las cámaras los empresarios e importadores, afecta directamente a la producción, ya que no se importan insumos y maquinarias necesarias para la industria, ni bienes terminados para consumo.

Y el impacto no es sólo interno, ya que se afecta la calidad de las exportaciones de Mendoza, porque algunos productos que se compran en el exterior tienen una determinada calidad o particularidad que, muchas veces, no se puede reemplazar por los de la industria local.

Entonces, el sector exportador también tuvo una caída a causa de la falta de insumos importados para todos aquellos productos que luego serán vendidos en el mercado exterior.

Lo cierto es que las importaciones a nivel nacional tuvieron una caída acumulada a mayo (primeros cinco meses) del 49%. Los bienes de capital junto a los intermedios, que se compran en el exterior, decrecieron en 50%, según datos del Indec. Esto permitió que el saldo positivo (balanza comercial) acumulado sea a mayo 62,5% mayor al de 2008.

Aducen que estas trabas gubernamentales a las importaciones tienen varias razones: mantener el valor del tipo de cambio y, además, proteger los intereses de la industria nacional, según explican algunos especialistas consultados.

Otros expertos sostienen, además, que es la manera que tiene el Gobierno de "dibujar la balanza comercial para que cierre con superávit", señaló Fabricio Pedroza, gerente regional Oeste de Clément y Asociados SRL.

Concretamente, se ven perjudicados sectores como la metalmecánica, minería, petróleo, pero también, algunos insumos para la vitivinicultura, productos plásticos como tapones sintéticos o cápsulas, aceites de maíz y soja, cereales, alimentos balanceados para animales, electrodomésticos, accesorios para bicicletas de alta gama y cámaras y cubiertas.

"Muchos productos ya no son competitivos en el exterior, esto disminuye la seriedad y la continuidad (de compra) como también la calidad de los productos", citó como efecto de esta caída Ricardo Villanueva, presidente del Consejo de Profesionales en Comercio Internacional de Mendoza.

Desde la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo, Mario Bustos Carra dijo que "el resultado de la aplicación de políticas equivocadas está produciendo una baja en los insumos y en el consumo. El Gobierno debe implementar un plan económico que posibilite la acción comercial en cadena".

La preocupación de los empresarios es la demora para importar maquinarias. Aquellas medidas que "traban" estos productos para la producción tiene "una mayor trascendencia productiva", dijo Carra, quien en comparación señaló que la entrada de jueguitos electrónicos o juguetes para niños no tiene el mismo perjuicio económico.

Pedroza, citando su experiencia como asesor local, explicó que algunos de sus clientes no han podido traer al país máquinas para fabricar malla antigranizo o plantas para riego por goteo utilizadas en las bodegas.

Algunos insumos como barricas, levaduras, corchos o botellas para la vitivinicultura local que se importan desde Francia, EEUU y Portugal, tienen un tiempo de demora y son, a su vez, irreemplazables con los productos nacionales.

"(Estas restricciones) a corto plazo no tienen tanto impacto. Pero en el mediano plazo provocan un deterioro en la calidad, por el hecho de sustituir insumos", detalló Pedroza, quien aseguró que así "baja la competitividad local".

La propietaria de Stylo Cicles, Laura Godoy, aseguró que hay una traba específica para importar cámaras y cubiertas como también bicicletas y equipamientos de alta gama provenientes de Taiwán e India. Algunos de estos insumos o bicicletas no se pueden reponer con los de la industria local.

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