Frenesí de Chávez para evitar caída electoral

Caracas (EFE, AFP) - La campaña para las elecciones regionales del próximo domingo en Venezuela entró en su recta final con el presidente Hugo Chávez en un maratoniano recorrido de apoyo a los candidatos del oficialismo, ante la perspectiva de una victoria ajustada o directamente una derrota.
Con un índice de popularidad todavía alto, Chávez se hizo con las riendas de la campaña del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que creó el año pasado para reunir a las distintas formaciones que le apoyaban, y convirtió la contienda electoral en un plebiscito a su persona y a la «revolución bolivariana».

Desde el estado Nueva Esparta, en el oriente, hasta su natal Barinas, en el suroeste, Chávez multiplicó, a una semana de los comicios, sus intervenciones al frente de la maquinaria chavista que busca movilizar a su electorado.

Hipótesis

La perspectiva electoral marca la hipótesis de derrota del chavismo en los distritos más importantes, como Zulia, la Alcaldía Mayor de Caracas, Carabobo y Sucre.

Considerando probables victorias opositoras o de disidentes, en el extremo más negativo para el bolivariano, el PSUV podría ceder hasta 12 de los 23 distritos y quedar en minoría en números totales de votos.

En Barinas, donde nació, el presidente venezolano participó el sábado a la noche en un mitin de apoyo a su hermano, Adán Chávez, candidato para suceder al padre de ambos, Hugo de los Reyes Chávez, al término de sus ocho años de gobernación del estado. En su intervención, el mandatario venezolano instó a los electores a ser un ejemplo y se declaró convencido de que « haciendo» lo que se debe hacer «hasta el domingo 23», su hermano será el próximo gobernador.

«En Barinas no hay cabida para la oposición vieja ni para la oposición nueva, porque son la misma cosa», dijo, por su parte, Adán Chávez, que deberá afrontar a un disidente del chavismo, además de candidatos de la oposición tradicional, para alcanzar la victoria el próximo domingo.

Un escenario similar se presenta en otros estados del país o en municipios, donde aspiran a la elección candidatos anteriormente afines al oficialismo que no respondieron al llamado a la unión bajo el estandarte del PSUV.

«Más que disidentes son traidores», sentenció en declaraciones el ministro venezolano de Comunicación y de Información, Andrés Izarra, al referirse a esas candidaturas en los comicios, en los que unos 17 millones de venezolanos están convocados para elegir a 22 gobernadores, 328 alcaldes y 233 legisladores regionales.

El PSUV espera arrebatarle a la oposición las siete gobernaciones que controla actualmente, dos que ganó en las últimas elecciones en 2004 (Zulia y Nueva Esparta) y otras cinco cuyos dirigentes, elegidos bajo la plataforma chavista, se desvincularon del oficialismo posteriormente.

Las elecciones podrían aclarar el panorama para la oposición, con severas dificultades estratégicas y de liderazgo. El dirigente opositor Manuel Rosales, gobernador saliente del estado y ex candidato presidencial, derrotado por Chávez en diciembre de 2006, aspira a la alcaldía de Maracaibo, y su victoria lo consolidaría para oponerse al actual mandatario.

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