Frenar la inercia inflacionaria no está en ningún plan

Por Hernán de Goñi

Quebrar la dinámica inflacionaria es uno de los objetivos de política económica que debería tener el Gobierno de cara al 2010. Sin embargo, ningún funcionario se ha encargado de hacerlo explícito. Hay un interés oficial por contener de alguna forma determinados precios, pero más como una prioridad de la política social. Les preocupa que esta tendencia incremente la población que hoy está por debajo de la línea de pobreza e indigencia y que se detenga el proceso de "distribución de la riqueza", fórmula con la que se habilitaron los reclamos salariales de dos dígitos como si ese costo no lo pagasen los consumidores.

Una comparación entre la evolución de los salarios medida a través de los aportes al sistema de seguridad social y la inflación, revela que desde 2003 hubo una considerable mejora del salario real, pero justificada con un crecimiento económico intenso. El fenómeno se repitió entre 2007 y 2009 (pese a la desaceleración que causó el conflicto del campo y la recesión que causó la crisis financiera). En los últimos cinco años el país tuvo aumentos salariales nominales que promediaron 20%, dato que si se repite en 2010 garantiza una inflación inercial de 15 a 20%. Revertir esta tendencia por ahora no figura en los planes de nadie.

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