Frenan el debate de los superpoderes.

Los polémicos superpoderes no serían tratados en el recinto de la Cámara de Diputados, según confió a Crítica de la Argentina un diputado oficialista de peso. "¿Para qué vamos a bajar a debatir un proyecto en el que la Presidenta hace el gesto de autolimitarse y la oposición lo critica como si fuera negativo y vota en contra?", advirtió la misma fuente.
Anteayer el Senado aprobó la iniciativa enviada por Cristina Kirchner al Congreso a principios de este mes que establece un tope de cinco por ciento a la reasignación de partidas presupuestarias, una atribución del jefe de Gabinete. En la Cámara alta el kirchnerismo estuvo bien de números: ganó 38 a 24. Cuando se votó, pasada la medianoche, ya varios legisladores opositores habían partido. Lo cierto es que esta "autolimitación" del Gobierno fue duramente criticada en la discusión parlamentaria y no tuvo el aval de otras bancadas.

El senador radical Gerardo Morales sostuvo que las facultades previstas en el artículo 37 de la Ley de Administración Financiera son apenas una de las herramientas que usa el Ejecutivo para manejar recursos sin control. "Están los decretos de necesidad y urgencia, y la Ley de Emergencia 25.564, sancionada en 2002", opinó. Además, el Ejecutivo dispone de las denominadas Obligaciones a cargo del Tesoro –que en el lenguaje presupuestario se conoce como Jurisdicción 91– y alcanza unos $ 16.000 millones. Esa cifra es mucho menor al monto que representan las reasignaciones de fondos: en lo que va del año se cambió el destino de $ 3.340 millones, lo que implica un 1,4% del presupuesto original.

Desde 2006, cuando la potestad de modificar las partidas del presupuesto anual se plasmó en una ley, el Gobierno jamás superó el tres por ciento de reasignaciones. Por eso, con el mismo tono crítico, las senadoras Liliana Negre de Alonso (PJ-San Luis) y Sonia Escudero (PJ Disidente-Salta) calificaron el proyecto oficial como un maquillaje. Como prevén un escenario similar en la Cámara baja, los diputados K no quiere que la propuesta de la Presidenta dé pie a que la oposición dispare munición gruesa y cuestione una vez más los superpoderes.

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