Frei y Piñera, ante un debate crucial

El favorito multimillonario Piñera abrirá y cerrará el debate en un canal afín; el candidato oficialista hablará de los temas sensibles de su rival, como sus negocios, los DD.HH. o las leyes laborales. Los resultados de los sondeos se estrechan.
La frenética carrera por ganar adherentes no para. La semana que comienza es la última para que los candidatos a la presidencia chilena logren consolidar un triunfo o choquen con el muro del fracaso el próximo domingo, cuando en las urnas se vean las caras el aspirante de la Concertación, Eduardo Frei, y el de la derecha, Sebastián Piñera.

Las estrategias para lograr ese voto tan esquivo –pero necesario– se han multiplicado. Más ahora que los resultados de las encuestas se estrechan y se habla de que la diferencia entre el que gane el sillón principal de La Moneda y el candidato que liderará cuatro años de oposición no será de más de 60 mil votos. Razón más que potente para llamar a aplazar vacaciones o movilizar a la gente reacia a sufragar.

En ese escenario, con un ballottage de infarto, no visto antes en la arena política chilena, los postulantes entrarán hoy por la noche al último debate presidencial televisivo. Y la lucha será dura.

Así al menos lo han dejado entrever los asesores de cada comando y las declaraciones previas a un encuentro que será clave para lo que pase en seis días más.

La contienda se llevará a cabo en los estudios de Megavisión, canal privado ligado a la derecha y con una línea editorial muy dura y contraria a la Concertación. Según ha trascendido, el multimillonario inversionista abrirá y cerrará el debate, con un discurso que buscará alejarse de la confrontación, hablando de lo importante del cambio de gobierno, aunque apuntará a destacar los fracasos y desaciertos que tuvo el anterior gobierno de Eduardo Frei (1994-1990), uno de los flancos débiles del aspirante progresista y por donde la oposición le entra seguido.

De hecho, asesores de Piñera pusieron el dedo en la llaga al cuestionar errores que a su juicio se cometieron en educación, vivienda y en el plano económico y por haber otorgado el indulto presidencial a un narcotraficante, entre otros tópicos.

Frei, por su parte, basará su cometido en un concepto: los candidatos deben hablar con la verdad. La idea, plantean en su comando, es sacar a la pizarra al empresario en temas sensibles como sus negocios, los derechos humanos o las leyes laborales, por citar sólo algunos ejemplos.

Si bien Piñera responde por cada uno de estos asuntos, alegando que están resueltos, aún no vende sus acciones en la aerolínea Lan, el canal televisivo Chilevisión o el club de fútbol más popular de Chile. Tampoco ha dejado clara su desvinculación con civiles y militares que participaron activamente en la dictadura de Augusto Pinochet, los mismos que han votado en contra de leyes emblemáticas como la píldora del día después o que apoyan la flexibilidad laboral a costa de una mayor sindicalización en Chile.

Vargas Llosa piñerista

El debate, que sacará ronchas, contará además con un invitado de lujo, por llamarlo de algún modo: Mario Vargas Llosa, quien fue convidado por el propio Piñera a Chile para rematar la campaña. De hecho, el escritor e intelectual peruano se aloja en una de las casas que el inversionista multimillonario mantiene en el barrio más exclusivo de Santiago.

Vargas Llosa no ha tenido complejos para apoyar a Piñera: incluso señaló que, de ganar, será un hito en la historia de la democracia latinoamericana.

Las declaraciones del peruano no han pasado inadvertidas, más cuando fue la presidenta de Chile quien lo invitó a la inauguración del Museo de la Memoria (ver recuadro), evento que busca homenajear a las víctimas de abusos de los derechos humanos y que para el escritor debe incluir a todos los afectados, sea del color político que sea.

Con todo, diversas agrupaciones de derechos humanos anunciaron que funarán (manifestarse en contra) al peruano hoy, cuando a eso de las 19 llegue a la inauguración del citado museo.

Adicionalmente, la candidatura de Frei afina detalles de lo que será su cierre de campaña. La idea es que, el próximo jueves, distintas caravanas comiencen a circular desde las comunas más populares de Santiago, para converger de noche en Plaza Italia, lugar escogido por los chilenos para celebrar los triunfos deportivos. La lógica de este evento se repetiría en las ciudades más grandes del país.

Por el lado de la derecha, los asesores de Piñera están evaluando la conveniencia o no de realizar un acto masivo, dado que el anterior cierre de campaña de primera vuelta no convocó a la gente que esperaban, pues los adherentes opositores no tienen el poder de movilizar a las masas en la calle, o bien a la derecha francamente no le gusta eso de estar apretados, juntos, todos con todos.

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