Fraudulentos.

Por: J. M. Pasquini Durán.

Las versiones circulaban ayer como un hormiguero pateado y todas se referían a lo mismo: el Gobierno cometerá fraude, por lo menos en la provincia de Buenos Aires, para evitar que el peronismo de Macri le gane en las urnas por una pequeña diferencia.

El ministro del Interior, uno de los pocos voceros autorizados de la Casa Rosada, replicó con dureza: "La idea de fraude es una irresponsabilidad", aseguró Florencio Randazzo.

Ni siquiera en la crisis que comenzó en 2001, cuando en una semana hubo cinco presidentes, la posibilidad de volcar urna nunca se mencionó. La democracia que emergió de la oscuridad en 1983 llegó con manos limpias, por muy grandes que fueran las diferencias entre los competidores.

Los mismos versioneros aseguran que el Gobierno pasa por una situación de extrema debilidad y que está dispuesto a todo con tal de impedir que le arrebaten el poder. Si fuera así, ¿cómo tendría fuerzas para meter la mula si la fuerte oposición se lo impediría?

Hay otro actor central que nadie parece tener en cuenta a la hora de asegurar la posibilidad del fraude: los ciudadanos empadronados que dieron muestra en este último cuarto de siglo de que quieren a la democracia y que no será fácil, sea el oficialismo o la oposición quien lo intente, robarse la voluntad popular.

Comentá la nota