Franz Vanderschueren: "La delincuencia debe combatirse con más medidas de prevención"

Franz Vanderschueren: "La delincuencia debe combatirse con más medidas de prevención"
Asegura que la clave está en la articulación inteligente de políticas de control social, policial y preventivo, por medio de los municipios.
La delincuencia que se registra en todo el país, de la que Mendoza no es excepción, exige soluciones que, de acuerdo con un experto de nivel internacional, no pasan tanto por un incremento de la represión, cuanto de un programa de políticas preventivas, en los que la comunidad organizada cumple un rol fundamental.

Así lo señaló a Los Andes Franz Vanderschueren, doctor en sociología de La Sorbona, Francia, de amplia trayectoria en la materia: fue el coordinador internacional del programa Ciudades más Seguras de las Naciones Unidas y es actualmente director del Programa de Seguridad Urbana en la Universidad Alberto Hurtado, en Santiago de Chile.

-No sólo en Argentina, sino a nivel mundial se observan niveles alarmantes de la actividad delictiva asociado con violencia ¿Cuál es su análisis?

- Es un fenómeno mundial. Salvo contadas excepciones, en el mundo entero alarma esta combinación de delincuencia y violencia crecientes, protagonizada en buena medida por jóvenes.

- ¿Cuáles son las principales características de la delincuencia en la actualidad?

-Podemos definir dos tipos de delincuencia. Una forma, la que más impacta a la gente, es la que ejerce el delincuente común, ése que nos asalta en la calle o que entra a una casa a robar; la otra es la del crimen organizado que, dicho sea de paso, ha crecido en número en el mundo mucho más que la delincuencia común.

Estas organizaciones aparecen siempre como menos violentas y con facetas de legalidad, particularidad ésta que las hace más difíciles de identificar. Incluso a veces tienen influencia o participación en estamentos gubernamentales corruptos (delito de cuello blanco) lo que dificulta aún más reconocerlas.

-¿Hay entonces un incremento de la interrelación de algunos niveles gubernamentales con la delincuencia organizada?

- No podemos generalizar ni mucho menos. En todo caso, hay circunstancias que facilitan este maridaje, como cuando en un país determinado las organizaciones delictivas tienen mucho poder.

En su búsqueda de ocultarse tras una máscara de legitimidad, en algunos casos "compran" a funcionarios de diferentes rangos. Por lo tanto, abordar el problema de la criminalidad no es centrarnos solamente en la delincuencia común.

- ¿Se relacionan de alguna manera las grandes organizaciones delictivas con los delincuentes comunes?

- Son dos facetas del crimen diferenciadas, pero que tienen puntos de contacto. Por ejemplo, las grandes organizaciones delictivas estimulan el accionar de los otros.

-¿Resultan eficaces las estructuras y modalidades de las fuerzas de seguridad en el control de la delincuencia?

-El Estado tiene dos instrumentos: la Policía y la Justicia. Pero ambas instituciones hoy encuentran serias dificultades para funcionar; están desbordadas en muchos países. Ello se debe al elevado número de delitos que se cometen y porque el conjunto de políticas que deberían aplicarse no son responsabilidad exclusiva de la Policía, por buena o mala que sea, ni de la Justicia. Hay otro factor que también entra en juego: la comunidad.

- Generalmente, frente a la delincuencia se opta por incrementar la represión.

- Si convenimos en que las raíces de la criminalidad están más allá de las instituciones que la controlan, se requieren además programas alternativos que la combatan. La experiencia ha demostrado que una política de mano dura no ha dado resultado e incluso ha provocado un aumento de la delincuencia. Han demostrado resultados positivos las políticas que mezclan inteligentemente control social, policial y prevención.

-¿Cómo se implementan esas políticas?

-Partiendo de la convicción de que no depende tanto del poder central lograr soluciones, ni de que la represión sea efectiva. En cambio, es esencial el rol que cumple el poder local, es decir el municipio, en un trabajo coordinado con la comunidad en la que está inserto. Ello, porque conoce dónde están radicados los problemas.

Por lo tanto, es fundamental reconocer la responsabilidad del poder local y facilitarle equipos técnicos, métodos rigurosos y diagnósticos participativos para cumplir con ese cometido.

-¿Qué se entiende por diagnóstico participativo?

-Cada integrante de la comunidad debe entender que es parte tanto del problema como de la solución, razón por la cual debe involucrarse y elaborar un plan junto con la autoridad. Mientras las autoridades municipales no asuman ese rol, sin por ello eliminar la orientación política del gobierno central, será difícil hallar soluciones a la problemática de la delincuencia.

- ¿Qué opina del debate instalado hoy en la Argentina de bajar la edad de imputabilidad de 16 a 14 años?

- Se trata de una discusión instalada no sólo aquí sino en diferentes países y que no siempre se enfoca con profundidad. Si bien los jóvenes representan en muchos casos la gran mayoría de las víctimas de la violencia, son ellos el grupo que corre el mayor riesgo de ser involucrados en la delincuencia.

En efecto, la mayor parte de los delitos en el mundo son cometidos por jóvenes, muchos de ellos menores, por lo que reducir la edad de imputabilidad sin más consideraciones, evidencia incapacidad para analizar hasta qué punto frenar la delincuencia juvenil depende sólo de cambiar la edad a partir de la cual se puede juzgar a un menor.

En más de un caso, se aplican medidas de esta índole sólo para conformar a la gente en sus reclamos de mayor seguridad.

- ¿Por dónde debe pasar el debate?

- El verdadero debate no pasa tanto por la edad, sino por implementar instrumentos eficaces de rehabilitación. La situación de privación y la exclusión social, sumados a la cultura del consumo o la violencia inserta en la sociedad, genera jóvenes bloqueados y ese panorama deriva a veces en conductas ilícitas en los jóvenes al no hallar una alternativa.

De ahí la importancia de proporcionar opciones a estos jóvenes y permitirles expresarse a través de lo que ellos saben hacer.

Se trata de implementar actividades dirigidas a que estos jóvenes empiecen a desarrollarse como personas y como ciudadanos. Estamos hablando de permitirles expresarse a través de la música, el arte o los graffitis.

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