En la audiencia general, el Papa llamó a la unidad de la Iglesia y al final de las "habladurías"; Valeria Mazza y su marido, y Nito Artaza lo saludaron tras la catequesis
"La Iglesia no es una asociación asistencial, cultural o política, es un cuerpo vivo, que camina y actúa en la historia, que tiene a Jesucristo como cabeza que lo guía, lo alimenta y lo ayuda", explicó.
"¡La unidad es siempre superior a los conflictos!", dijo también Francisco, que contó, saliéndose del texto preparado, que por la mañana había rezado junto a un pastor evangélico por la unidad de todos los cristianos.
El ex arzobispo de Buenos Aires llamó a ponerle fin a los conflictos, los egoísmos, las habladurías y las divisiones "que tanto mal le hacen a la Iglesia", así como a las familias y a toda la sociedad.
Unas 70.000 personas presenciaron la audiencia, confirmando el poder de convocatoria del primer papa argentino, que el viernes cumple sus primeros 100 días de pontificado.
Al saludar a los peregrinos de lengua italiana, hizo un fuerte llamado en favor de los refugiados, recordando que mañana se celebra el Día Mundial del Refugiado. "No podemos ser insensibles hacia las familias y hacia todos nuestros hermanos refugiados: estamos llamados a ayudarles, abriéndonos a la comprensión y a la hospitalidad", dijo.
"No falten en todo el mundo personas e instituciones que los asistan: en su rostro, está impreso el rostro de Cristo", sentenció.


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