Francisco de Narváez: triste, solitario y final… desconsolado y separado

Francisco de Narváez: triste, solitario y final… desconsolado y separado

Lejos de aquellos años donde su cliché “Alica-Alicate” era un brillante aura que iluminaba su paso por la política, Francisco de Narváez atraviesa por estos días uno de sus peores momentos.

En el ostracismo político tras su decisión de desistir en su candidatura por la Gobernación bonaerense, el “Colorado” se encuentra sumido en una profunda depresión que, como sucede cada vez que un hombre de poder cae, arrastra en una especie de “efecto dominó”  a su círculo más cercano.

Sucede que el actual diputado nacional ha decidido bajar las persianas de sus sistemáticas intentonas por tener un lugar de protagonismo en la política doméstica, determinación que ha impactado fuerte en su ánimo, razón por la cual transcurre buena parte de sus días refugiado en soledad dentro de su quinta del distrito bonaerense de Luján.

Con esto, se esfumó la pesada estructura de asesores que rodeaban a su figura, quedándose solamente con un pequeño racimo de asistentes que cumplen funciones en su despacho de la Cámara baja nacional.

Pero, ¿cómo se libró de un plumazo de ese nutrido equipo? No es un problema para un dirigente con la billetera del empresario mediático. Los despidos fueron acompañados por suculentas indemnizaciones que, en algunos casos, trepaban al doble de lo regido por las normas laborales.

Al mismo tiempo, su profunda impronta meditabunda llevó a cortarles el teléfono a dirigentes que supieron estar muy cerca de él en sus años mozos y que, a pesar de militar actualmente en otras extracciones políticas, mantenían un frecuente lazo de amistad, tal como es el caso de quien por estos días se desempeña como Asesor General del Gobierno bonaerense, Gustavo Ferrari. Hoy por hoy, De Narváez no está para él ni para nadie.

Fueron varios los reveces que llevaron al “Colorado” a este opaco presente, entre ellos, sin dudas, el episodio en el que agredió brutalmente al director de Agencia NOVA, Mario Casalongue, hecho que fue repudiado por buena parte de la comunidad política, entre ellos, por dirigentes del massismo que no dudaron en “soltarle la mano”.

En el fuero personal las cosas también marchan a contramano para el legislador, el cual, aparentemente, se encuentra separado de su mujer, Agustina Ayllón, a quien se la ha visto días atrás salir con semblante taciturno de la céntrica confitería platense “París”. Bajo este escenario, la situación de Francisco de Narváez bien podría ganarse el título de uno de las exitosas novelas de Osvaldo Soriano: “Triste, solitario y final”.

Coment� la nota