Francisco Gutiérrez dijo que se siente el Estado. Mientras Quilmes no supera su profunda crisis política.

La ciudad de Quilmes no está ni por lejos atravesando su mejor momento. Hace rato que no aparecen temas de Estado , producto del acuerdo con las distintas fuerzas políticas con representación ciudadana.
Por el contrario, concejales llegados como representantes de ciudadanos opositores, votan con el oficialismo sin dar explicaciones públicas.

En la última sesión ordinaria del martes en el Concejo Deliberante, se dio el caso de que el edil Eduardo Miranda y su par Carlos Posch, ambos ediles llegados en boletas vinculadas al PRO, fueron derrotados con los votos de sus compañeros de partido (Salustio y Turqui); mientras que Jorge Molina y Ricardo Argüello, ex gutierristas enojadísimos con la administración, votaban con el oficialismo. Todo un impúdico descalabro político.

A la situación particular que atraviesa el país, en Quilmes se agregan años de frustraciones e impotencia, que en momentos la acercan mucho a un Estado fallido .

LA IMPOTENCIA COMO POLITICA DE ESTADO

- Impotencia ante la inseguridad. Impotencia ante la transparencia que reclaman los contribuyentes. Impotencia ante el desorden de la noche. Impotencia ante el desborde del tránsito. Impotencia ante los reclamos por el boom de la construcción. Impotencia ante un menor agusanado y sus otros siete hermanos desnutridos y maltratados.

- Impotencia ante la contaminación de los arroyos. Impotencia ante la presencia de menores durmiendo en la calle. Impotencia ante los costos que supone la Escuela de Bellas Artes. Impotencia ante los 200 caballos que diariamente transitan la ciudad.

- Impotencia ante el déficit de obras públicas e infraestructura que arrastra la ciudad. Impotencia ante las antenas de telefonía celular; ante el tráfico de influencias, ante el pago a cambio de favores. Impotencia ante casos explícitos de corrupción conocidos.

- Impotencia ante el travestismo de funcionarios y concejales; y sigue la lista. El nivel de insatisfacción ciudadana expresado en las urnas el último 28 de junio, y el bajo interés por demostrar un fuerte interés por atender esa voluntad, completan el cuadro.

Es totalmente razonable que la ciudadanía, tanto la que vive en los barrios más postergados, como aquella que se integra entre los sectores medios y medios altos, espere cada día que sus funcionarios y dirigentes políticos, ofrezcan pruebas sobre cómo se está construyendo el futuro compartido.

INDIFERENCIA Y HARTAZGO

En este marco, Somos el Estado fue la frase que eligió el séptimo Intendente quilmeño desde el regreso de la democracia, para justificar políticas de su administración. Aparecieron dos reacciones extremas. Indiferencia por hartazgo ante tanto desatino; y alarma ante la desmesura de la pretensión. En el medio, los matices. Quizás sea pronto para medir lo que realmente está pasando en la ciudad.

Desde el gobierno se apeló otra vez, a que un manto de silencio deje en el olvido la confesión, el sinceramiento o el error.

El Deliberante en su sesión ordinaria de anteayer no mencionó tamaña declaración oficial, aportando su dato a la hora de querer entender el nivel de crisis política en que se viene moviendo la ciudad.

LA POBREZA Y EL ABUSO

El Estado es la organización jurídica de la democracia, que perdura más allá de los gobiernos. Una administración, es justamente eso. Cuando se confunde, es como si dijera: somos la ley. Entre los mortales, arriba nuestro, la nada.

Somos quienes definimos, no sólo sobre los bienes públicos; sino también sobre lo que se puede y lo que no se puede hacer. Cuando un gobierno se mimetiza con el Estado, si lo dejan, terminará interviniendo acerca de la vida de las personas.

SOMOS EL ESTADO

La frase tajante e hiriente fue elegida por el intendente Gutiérrez para justificar la utilización de dineros públicos para financiar la propaganda de su gobierno; en contraste con su mirada sobre la prensa en la ciudad.

El argumento, viene de un jefe Comunal que ha destinado toda la recaudación pública local de este año 2009 a atender la plantilla record de 6.200 empleados municipales y se dispone a coordinar otros 4.000 cooperativistas que llegan financiados por la Nación.

Los hechos concretos del gobierno muestran un enorme cambio en la concepción y en el funcionamiento del gobierno municipal, cuyo impacto sobre el resto de la ciudadanía y del futuro del Distrito, no ha tenido la explicación ni el debate público que reclama.

- La subestimación del otro, el menosprecio, y hasta el regocijo político por el posible error que pudo haber cometido un funcionario, no construye ciudadanía ni aporta nada de valor al futuro de la ciudad.

- Desacreditar, calificando de declaraciones altisonantes a argumentaciones firmadas, sin abrir el debate público de las distintas miradas políticas, suman confusión a un Quilmes que ya no puede disimular su pérdida de impulso, fuerzas para crecer y capacidad de atender legítimas y sencillas demandas ciudadanas en cada rincón del Distrito. La televisión nacional parece habernos tomado por ejemplo de lo contradictorio.

CUANDO LO DICHO ES CREIBLE

Que esta definición haya quedado publicada en un medio oficial de propaganda que se financia con dineros de todos, le agrega lo suyo a lo acontecido. Quién firma la columna de opinión y que según aseguran se reparte casa por casa, es el Intendente que llegó al cargo por la voluntad de los vecinos. Nadie podrá atribuir apuro, o al mal entendido de una entrevista al paso; o la mala fe de una redacción que no le simpatiza.

Sin embargo, la visión política que proyecta lo dicho encuentra en la administración Gutiérrez otros asideros y posibles derivaciones que habrá que esperar el rumbo de los acontecimientos para así poder aclarar. Veamos:

EL ULTIMO HOMBRE

Un Intendente que se concibe a sí mismo como el Estado, no quiere controles externos y confiables desde el punto de vista ciudadano. Su palabra define. El resuelve quien sí y quién no. Quién vive y quién muere. Es decir, la política que él representa, está por encima de la ley.

La legislación de fondo del Estado argentino ha consagrado la figura del Fiscal, quizás sea la que más se aproxima a la idea que estamos compartiendo. Se trata de una figura del derecho, dedicada a la protección del Fisco, y como anexo inmediato, se trata de quién conduce un control externo a los gobiernos. Sólo pueden ser removidos de su cargo, por renuncia o mediante un jury que luego del debido proceso, los destituya.

IMPUNIDAD: NADIE FISCALIZA

En términos municipales, los quilmeños no tenemos fiscales que actúen diariamente y con toda conciencia en defensa de los bienes físicos y jurídicos del Estado municipal. Se trata de una figura no prevista en la legislación.

La semana anterior, se supo que la contadora municipal habría informado sobre desvíos de fondos desde la Dirección de Tránsito. Lo excepcional que la Contadora haya descubierto y denunciado el caso, deja entrever la magnitud y lo impune de lo presuntamente descubierto.

Tampoco contamos con quién controle desde una postura independiente a quienes transitoriamente administran bienes, valores, oportunidades y las energías de la ciudad.

Aquí reside el escándalo de lo expuesto, dicho este término en su acepción más estricta.

SOMOS EL ESTADO.

El Estado, a diferencia de un gobierno circunstancial, es un bien jurídico superior que merece ser protegido; defendido; que está por encima de todos y le da razón de ser a la organización social de la ciudad. Los fiscales, investigan a otros, nunca al Estado.

IMPUNIDAD: ATRASO

Una de las áreas dónde se refleja mejor esta grosera impunidad y saqueo de los dineros públicos; verdadera fuente de miseria, está reflejada en el área de legales de la ciudad, dónde miles de juicios, desembocan en fuertes embargos contra las cuentas públicas, por situaciones que, aunque las pagamos entre todos, nunca ven la luz del día.

Los quilmeños estamos promediando la séptima administración de la ciudad desde el regreso de la democracia y como toda una mortificación, el actual gabinete de funcionarios está integrado por una mayoría que no son de la ciudad; no conocen nuestra historia, ni nuestras aspiraciones, tampoco les importa demasiado ya que su futuro y el de sus hijos no está entre nosotros. Tampoco tenemos cerca a sus tías y sobrinos o la maestra o amigo del club, para hacerles saber nuestras contrariedades.

LA DEUDA DE LA DIRIGENCIA

Pero además, a la hora de repasar los síntomas de Estado fallido que tristemente advertimos en cada centro de interés ciudadano, digamos que dirigentes peronistas, del ARI, radicales y del peronismo disidente, se vienen sucediendo, compartido y alternado en distintas posiciones de importancia a la hora de definir la agenda de Estado , en la ciudad.

De los seis mandatos cumplidos, cuatro salieron embarrados y habiendo defraudado al extremo, la expectativa ciudadana. Las consecuencias sobre la realidad de la ciudad están a la vista de todos. La postergación, el desorden, la rapiña y la prosperidad prematura de muchos hombres públicos es parte de nuestra realidad.

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