Francisco Gutiérrez: Desde su carga ideológica y su rechazo a la prensa, hasta un gabinete con creciente cara de valijero

Podemos intentar un repaso sobre las posibles razones del distanciamiento que se marca entre el Intendente Gutiérrez y distintos actores de la ciudad. Apelaremos a cinco ideas centrales: - El lugar de su carga ideológica; - Su identidad de obrero metalúrgico; - Su formación sin periodistas; - Su lentitud de reflejos ante evidencias de corrupción; y finalmente lo que dimos en llamar Un gabinete con creciente cara de valijero.
1.- Por la carga ideológica que lo condiciona

El distrito de Quilmes viene de ser gobernado durante 16 años por una mirada de centro derecha, atizada por la mirada de Aníbal Fernández. Esa última etapa resultó el colmo, con el extremismo de intolerancia, que ya forma parte de la historia pasada del Distrito.

Con aquel trauma aún sin resolver del todo, llega Francisco Gutiérrez al gobierno local. Lo hizo con modales muy moderados y amigables, prometiendo responder las expectativas ciudadanas expresamente insatisfechas.

Gutiérrez era un perfecto desconocido para el grueso del Distrito, que llegó a formar parte de la agenda pública de la mano de quienes llevaron la parte más pesada de aquella época negra.

Fue cosa de llegar al cargo para que comience a moverse como si ese pasado nunca hubiera existido.

A dos años de gobierno; perduran sólo los discursos inclinados hacia uno de los sectores que integran el Distrito, en claro detrimento del otro. A esta altura, hay quienes vislumbran en Gutiérrez y más, en ciertas personas de su entorno, una dosis no menor de resentimiento, de revanchismo o algo así hacia los sectores medios.

Resulta explícito un antagonismo básico para con los sectores medios de la ciudad, para quienes el gobierno actual les tiene reservado el privilegio de cumplir fielmente con el pago de las tasas municipales.

2.- Lo distancia su identidad de obrero

Un dirigente gremial lleva en la sangre su pertenencia; y eso resulta absolutamente legítimo. Lo que hace ruido es el fundamentalismo de un obrero, que se ofreció como candidato de la democracia y resultó elegido para gobernar una ciudad integrada por distintos y legítimos centros de intereses.

El Presidente de Brasil, Lula Da Silva, es un calco de la situación de Francisco Gutiérrez. Ambos surgen del gremio metalúrgico, sólo que uno de los dos entendió el mundo actual, se rodeó de personas que lo ayudan a llegar a ser un presidente con alta imagen positiva del país más poblado del cono sur y octava potencia del mundo, sin necesidad de perder su sentido primario de pertenencia.

Una es la lógica del dirigente gremial en crudo, que conserva un sentido de sector irreflexivo; y otra muy distinta es la postura que debe asumir un jefe de gobierno que se encuentra administrando los recursos, posibilidades y potencialidades de una ciudad enorme y pujante como Quilmes.

En una escala más pequeña por cierto, una es la mirada de un obrero o dependiente, si se la compara con el panorama y las responsabilidades que tiene que estar dispuesto a asumir un patrón.

Pues, quien se presenta como candidato a Intendente de una ciudad, se espera que asuma los compromisos y responsabilidades propias de una mirada que abarque a todos y cada uno de los actores y ciudadanos del Distrito; y se preste voluntariamente como orientador de las energías de todos, en pos del bien común.

- Quilmes comienza a padecer a Gutiérrez, por un lado; y por el otro, él elige distanciarse de la conducción central de toda la ciudad, para avanzar recostado sobre un solo sector porque esto, todavía no lo entendió.

- Gutiérrez, porque sigue pensando como obrero de izquierda, no quiere entender de los problemas de los empresarios, de los emprendedores.

Prefiere la seguridad del Estado, la garantía de las licitaciones, de los subsidios, del Estado como empleador por excelencia. Está seguro de que ésa es la forma de gobernar, y todo el que no diga lo que él quiere escuchar, sea anatema .

Para confirmar esta tesis, haríamos muy bien de repasar cómo administra Gutiérrez los dineros públicos.

El, y el gabinete que lo acompaña, están convencidos que la clave está en dar empleo. Así se hace patria. Administró durante dos años una ciudad ahogada financieramente, con tal de dar empleo. La corrupción que provoca el desorden de tantos nombramientos de personas que nunca concurren a trabajar, es enorme; pero responde a la lógica del dirigente gremial, en estado puro.

El entusiasmo que le generan a Gutiérrez las cooperativas, están en la misma línea. Su mirada política se agota y su gobierno se justifica en ese microclima.

3.- Por que no quiere a los periodistas

Gutiérrez no cree en la prensa libre. Fue formado en la fragua de la Solicitada, del Comunicado de prensa, y del trabajo alejado de las miradas indiscretas; cree en el sagrado derecho del dirigente no sólo a fijar la agenda, sino que además viene de una formación dónde quién dirige decide qué se sabe y qué se oculta.

Hoy es Intendente de una ciudad en democracia, que tiene un caudal de trabajadores de prensa, especialmente entrenado en las lides de la intolerancia, hostigamiento y persecución de la extrema derecha filo-nazi.

Gutiérrez, como si estuviera inclinado a sus ideales comparablemente intolerantes, aunque desde la izquierda, se muestra como quien ya no puede ocultar más el fastidio que le generan los diarios, los que preguntan, los que publican.

Ayer, su balance de gestión estuvo cargado de mensajes subliminales destinados a marcar distancia y a dejar en claro ese fastidio para con los periodistas, en general y para con algunos en particular.

Una hora y media de plantón; para ingresar a un acto que mostró a un grupo de al menos 100 funcionarios y empleados que lo aplaudían sentados. Mientras, algunos otro más jerarquizados, estaban en su misma mesa y con agua a disposición.

A la hora de responder preguntas, el jefe Comunal, como si no estuviera preparado para interactuar con la prensa, o como todo un recurso nervioso, hablaba con quién tenía sentado a su lado, como ignorando, incomodando, aún hasta sin proponérselo, a quién estaba cumpliendo con el trabajo de preguntarle.

4.- Lo distancia su lentitud ante la corrupción

La sociedad globalizada no tolera al funcionario que se aprovecha de su cargo para enriquecerse, traiciona su palabra, rompe su discurso; y eso Gutiérrez lo sabe muy bien.

Sin embargo, su administración, acorde a una mentalidad de menos proyectada, aparece como habiendo habilitado las más variadas e históricas cajas negras de la política que siempre, valija de por medio, aportaron lo suyo en bolsa negra de consorcio al escritorio mayor, cada mes. Robo para la corona , fue la síntesis.

A dos años de mandato, y mientras Gutiérrez se pone afónico declamando lo contrario, están oficialmente denunciados varios funcionarios de alto rango de su gobierno municipal por presuntos hechos de corrupción inquietante.

Sin embargo, prefiere dejar pasar los días, aplicar la técnica del siga... siga; como si bastara con sus afirmaciones en relación a la transparencia y acceso a la información imperante en su gobierno.

La contradicción resulta tan flagrante, que hasta suena a una provocación. No lo es; surge de funcionarios que creen firmemente lo que dicen; Es decir, viven en el error de creer que los demás ven con sus mismos ojos, de baja escala.

Otros funcionarios, aún no denunciados, pero igualmente preocupados ante cualquier posible denuncia, se expresan endureciendo su trato con la prensa; prefiriendo la versión de un Gutiérrez áspero, cerrado al diálogo con personas ajenas al entorno. La dinámica de estas formas de administrar las cosas públicas tiene un comportamiento conocido.

O Gutiérrez expresa de forma pública y creíble su repudio a la corrupción en su gobierno; o será tenido como parte de ella.

5.- Gutiérrez se distancia porque su gabinete va tomando la forma del valijero

Quilmes es una ciudad grande, pero también un pueblo chico. Quienes realmente toman determinaciones en el día a día del Distrito lo vienen transitando desde hace muchos años.

No hacen falta muchas palabras para entender los códigos que circulan en la ciudad y lentamente cada uno de los secretarios y secretarias centrales del gobierno de su gobierno, comienzan a poder ser identificados con el otro lado de la luna. El vocablo valijero nació en el mundo de la política y lo popularizo Antonini Wilson.

No hay cómo explicar la sola presencia de ciertas caras en el gabinete municipal, sin completar el análisis con ésta mirada. Ni hablar de la permanencia de varios secretarios, su nuevo nivel de gastos y hasta su repentino aire de superioridad .

Como dato extra, cabe recordar que el grupo que entorna diariamente a Gutiérrez, tiene la necesidad extra de alimentar un microclima que les de sustento político, porque NO SON DE QUILMES.

Sus hijos no van a nuestras escuelas, sus familias compran en otras panaderías; a sus tías no las conoce nadie. Su futuro político está absolutamente fuera de Quilmes.

El otro dato que Gutiérrez no debería perder de vista es que Quilmes viene de varias experiencias de gobierno, con funcionarios que también hablaban a favor de los más desprotegidos, mientras que se creyeron los inventores de la rueda en materia de enriquecimiento personal.

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