San Francisco: fue dado de baja el 25% de los beneficiarios del Programa “Familia”

La Dirección de Desarrollo Comunitario de la comuna informó que quienes quedaron fuera del padrón habían incumplido con la presentación de los certificados de sanidad, vacunación y asistencia de sus hijos en institutos educativos.

SAN FRANCISCO - Alrededor de un 25 por ciento de los beneficiarios del Programa “Familia” fue dado de baja en San Francisco durante las últimas semanas.

La causa por la cual se los retiró de los padrones fue que no cumplieron con las condiciones que les fueran requeridas oportunamente, entre ellas la presentación de los certificados de sanidad, vacunación y asistencia de sus hijos a los institutos educativos locales.

La baja les impedirá continuar con el beneficio económico, ya sea por haber desistido de mantenerse en el programa o por haber accedido a un trabajo formal, pese a que el programa no impide que se otorgue esta ayuda a personas con ocupación laboral.

Es que, a pesar de brindar un beneficio económico a las familias numerosas, no se trata de un plan ocupacional sino que su objetivo es la inclusión social.

Según datos oficiales brindados por la Dirección de Desarrollo Comunitario de la ciudad de San Francisco, del padrón inicial de 350 personas, quedaron afuera un 25 por ciento de los beneficiarios, ya sea porque no quisieron seguir recibiendo el beneficio o por no cumplir con los requisitos solicitados.

El saneamiento de los padrones dio la posibilidad de generar vacantes que serán destinadas a satisfacer las necesidades de otras familias que estaban en lista de espera para obtener la ayuda del gobierno municipal, a raíz de su compleja situación económica.

El programa lanzado por la comuna de San Francisco hace un tiempo atrás, puso al descubierto la situación que viven las personas que están ocupando la franja más postergada de la escala social por el nivel socioeconómico que mantienen.

Está dirigdo a quienes lograron mejorar su condición de vida, pero tienen dificultades para sostener la atención de sus hijos o se detecta una falta de compromiso para cumplir con tal objetivo.

Después de la crisis de 2001 existía un padrón de beneficiarios en San Francisco de lo que fue el primer programa de atención social: el Plan “Jefas y Jefes de Hogar”.

Antecedentes

En 2003, se dispuso una corrección en el sistema de ayuda social estableciéndose que los beneficiarios podrían mantenerse en el Plan “Jefas y Jefes de Hogar” o podía optar por el pase al Seguro de Capacitación y Empleo, eligiendo alguna de las diferentes ayudas que otorgaba el Estado. Otra de las opciones era ingresar al Plan “Familia”.

En este programa en particular, se requería el cumplimento de una doble condicionalidad: que el beneficiario tenga niños a cargo y que cada núcleo familiar tuviera como máximo siete hijos, ya que cuando se supera esa cantidad, la familia recibe directamente una pensión del Estado nacional.

El plan otorga un subsidio económico mínimo de 175 pesos y un máximo de 275 pesos, para quienes tengan hasta seis hijos a cargo.

El principal beneficio que presenta el Programa “Familia” es que quienes lo obtienen pueden trabajar paralelamente, siempre y cuando, la sumatoria de lo que perciban en concepto de remuneración económica no supere el salario mínimo, vital y móvil.

El funcionamiento del programa mencionado establece que hay un cronograma de presentación de condicionalidades, implementadas a través del seguimiento de la asistencia del hijo del beneficiario, la escuela y del carnet de vacunación.

Los propios beneficiarios llevan un control a través de una libreta donde se señala cada uno de los ítems referidos al beneficio. De este modo el Estado logra la certificación de la escolaridad y un control sanitario previniendo la exposición a enfermedades.

Calidad de vida

El programa “Familia” es el que tiene un mayor grado de tutorías de parte del Estado, porque guía a los grupos familiares a mejorar la calidad de vida. Además, el control se realiza por parte del Banco Interamericano de Desarrollo, que es la entidad que lo financia.

Como las autoridades hacen un seguimiento permanente y sistemático, puede fácilmente determinarse quiénes cumplen o no con las condiciones que requiere el beneficio, quedando expuestos a ser suspendidos en caso de detectarse irregularidades.

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