Francia no manda más tropas

Afganistán divide a los Aliados. Mientras Gran Bretaña y España anuncian módicos refuerzos, Francia se niega a plegarse a una ampliación del conflicto. Y Barack Obama sigue buscando una estrategia que le garantice resultados.
Un día después de que el primer ministro británico, Gordon Brown, respaldara a Barack Obama y anunciara el envío de 500 soldados adicionales a Afganistán, su homólogo francés, Nicolas Sarkozy, descartó ayer de forma contundente seguir sus pasos.

"¿Hay que quedarse en Afganistán? Mi respuesta es sí. Pero Francia no enviará un soldado más", afirmó, tajante, el jefe del Elíseo en una entrevista con el diario parisino Le Figaro. "Hay que quedarse para ganar, no contra Afganistán, sino por Afganistán. Si nos vamos, quedará amenazado Pakistán, una potencia nuclear. Pero repito: ni un soldado más", remató Sarkozy.

Afganistán divide a los Aliados. Los talibán vuelven a ganar terreno. Enviar o no más soldados, ésa es la cuestión. Stanley McChrystal, comandante estadounidense al mando de las tropas internacionales de la OTAN en el país asiático, reclama entre 10 mil y 40 mil soldados extra para ganar la guerra. Pero las respuestas son dispares.

Con 3700 soldados desplegados al este de Kabul, la capital del país, el mandatario francés aseguró ayer que la única manera de triunfar en el conflicto es reforzando a las propias fuerzas de seguridad afganas. "Mi convicción es que se necesitan más soldados afganos. Ellos serán los más eficaces para ganar la guerra, porque es su país. Pero hay que pagarles más para evitar que deserten y se pasen a los talibán", explicó.

España parece haber adoptado una actitud ambigua o equilibrada, según se lo mire. Por un lado, coincide con la retórica de Sarkozy; por el otro aprueba la actitud de Gran Bretaña de seguir enviando tropas. Hace una semana, Carmen Chacón, ministra española de Defensa, envió al Parlamento un pedido para aprobar el envío de 220 soldados extra. Pero aprovechó la ocasión para advertir: "Afganistán debe comenzar a hacerse cargo de su destino".

El general Mart de Kruif no está de acuerdo. Comandante holandés de las fuerzas de la OTAN para la región sureña de Kandahar, una de las más violentas de Afganistán, De Kruif coincide con el comandante McChrystal en la necesidad de más hombres. Ayer lanzó su pedido. "Desde la llegada de tropas estadounidenses al sur de Afganistán, está claro que volvimos a tomar la iniciativa en la región contra los talibán", aseguró el hombre que comanda a cerca de 40 mil soldados de la Fuerza de Asistencia para la Seguridad (ISAF) de la OTAN. "Pero para aplicar verdaderamente la estrategia ‘seguridad, mantenimiento, construcción’, necesitamos al menos dos brigadas suplementarias, o sea entre 10 mil y 15 mil soldados más. Urgente", subrayó el militar holandés.

Frente a este panorama de aliados divididos y consejos contradictorios, Barack Obama duda. Por estos días, y tras aprobar el envío de 21 mil efectivos adicionales a poco de asumir, el mandatario norteamericano debe decidir si aprueba o no un nuevo contingente. Pero insiste en que no tomará una decisión hasta que le presenten una estrategia clara para encarar en el conflicto.

Tal vez sus aliados ya tengan una. Según reveló ayer el diario británico conservador The Times, Italia y Francia les pagarían sobornos a los grupos talibán que operan en las zonas bajo su jurisdicción para mantener la calma en esas áreas y evitar ataques a sus soldados.

La desmentida de Roma y de París fue absoluta. "El gobierno liderado por Silvio Berlusconi jamás ha autorizado ni consentido alguna forma de pago a miembros de la insurrección talibán en Afganistán, y no conoce iniciativas de ese tipo por parte del precedente gobierno. Se trata de noticias completamente infundadas", señaló un comunicado del gobierno italiano.

"Nunca se han pagado sobornos y no se dispone de ningún elemento para confirmar esa clase de noticias", afirmó, a su turno, el almirante Christophe Prazuck, vocero del Estado Mayor francés.

Según el diario inglés, Italia habría pagado decenas de miles de dólares a comandantes talibán del distrito de Surobi, al oriente de la capital afgana, Kabul, para garantizar la paz en esa zona. "Numerosos países de la OTAN que operan en zonas rurales de Afganistán pagan a los insurgentes para que sus soldados no sean atacados", le habría dicho a The Times un oficial afgano bajo condición de anonimato.

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