Los franceses se ríen de las exageraciones de Sarkozy

El presidente mintió sobre su participación en la caída del Muro
PARIS.- Aunque poca gente lo sabía hasta ahora, además de participar en la demolición del Muro de Berlín hace 20 años, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, también acompañó al general Charles de Gaulle cuando liberó París, en 1944; desafió a los tanques en la Plaza Tiananmen, en 1989; plantó la bandera francesa en la Luna, y, en 1945, participó en la conferencia de Yalta junto con Churchill, Roosevelt y Stalin.

Esas desconocidas versiones de la historia surgieron, en divertidos fotomontajes satíricos que circulan por Internet, después del escándalo que estalló en Francia cuando Sarkozy afirmó que había contribuido a derribar el Muro de Berlín la noche del 9 de noviembre de 1989.

El presidente relató esa historia en la página que tiene, desde hace un año, en Facebook: "El 9 de noviembre, seguíamos con interés las informaciones que llegaban de Berlín y que anunciaban un cambio en la dividida capital de Alemania".

"Entonces, decidimos viajar desde París con Alain Juppé [que en esa época era secretario general del partido neogaullista RPR] para participar en el acontecimiento que se avistaba."

Una vez en Berlín, "nos dirigimos hacia el Check Point Charlie para pasar al lado Este y enfrentarnos al Muro, al cual le asestamos algunos golpes de pico".

Para documentar su versión de la historia, incluyó una foto en la que no aparece con un pico en la mano, sino firmando un bloque del Muro.

Aunque varios ministros y diputados obsecuentes se apresuraron a confirmar su versión, el principal testigo no pudo salir en su defensa.

"Fue el 9 por la noche, o algunos días después. Mi memoria es imprecisa sobre la fecha exacta", fingió titubear Juppé, que en dos ocasiones anteriores había dado versiones diferentes. Semanas atrás, había relatado la misma escena al canal TV5 Monde, sólo que la ubicó "el 10 o el 11" de noviembre.

"No me acuerdo con exactitud. Estaba en Berlín con algunos amigos." En su libro La tentación de Venecia, publicado en 1993, Juppé había relatado el episodio, pero lo situaba con precisión el 16 de noviembre.

La veracidad del relato de Sarkozy terminó de derrumbarse como el Muro cuando numerosos historiadores desempolvaron datos y documentos para descalificar sus afirmaciones.

Fue en ese momento que comenzaron a circular por Internet decenas de fotomontajes con otras caprichosas interpretaciones de la historia atribuidas a Sarkozy.

Uno de los sitios más visitados en los últimos días fue Sarkostique, que se define como el "blog satírico oficial de Nicolas Sarkozy". Las más ingeniosas fueron reunidas en el blog humorístico nicolassarkozypartout (Nicolas Sarkozy en todas partes), publicado en Twitter.

En mal momento

El episodio generó chistes, dibujos y fotomontajes que ridiculizan al presidente. Ese fenómeno, que no responde a ningún movimiento organizado, amenaza con transformarse en una bola de nieve que puede llegar con la fuerza de un alud hasta las puertas del Palacio del Elíseo.

Ese desgaste inútil llega en mal momento para Sarkozy, que todavía arrastra el deterioro que le produjo su empecinamiento en hacer designar a su hijo Jean, de 23 años, al frente de EPAD (Establecimiento Público de Planificación de La Défense).

El ente público que administra ese enorme polo de negocios, ubicado junto a París, maneja un presupuesto de casi 225 millones de dólares. Finalmente, tuvo que ceder a la presión de la opinión pública, que también aprovechó ese episodio para ridiculizar al presidente. "No papá, me oíste mal. Yo no quería el EPAD, sino un iPod", dice una de las bromas que circularon en las últimas semanas.

Su imagen sufrió otro golpe con un nuevo caso de nepotismo. Hace diez días, se supo que el Palacio del Elíseo intervino ante un organismo de promoción a la producción musical para obtener un "trato especial" para el hijo mayor del presidente, Pierre Sarkozy, de 24 años: una subvención de 15.000 dólares para producirle un disco con temas de hip-hop.

Esa cadena de episodios, como era previsible, afectó su popularidad. Ahora, según un sondeo del instituto Ipsos, Sarkozy sólo reúne el 39% de las opiniones favorables.

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