El fracaso de los planes de consumo.

Las medidas anunciadas por la presidenta Cristina Kirchner para reactivar la demanda no muestran los resultados esperados por el Gobierno, afectadas por fallas en su instrumentación y por el contexto económico.
El gran entusiasmo con el que la presidenta Cristina Kirchner anunció cada uno de los planes ideados por su gobierno para reactivar el consumo en una economía que pisó el freno resultó ser inversamente proporcional a la efectividad de esas medidas, que no logran siquiera frenar la caída de la demanda.

Desde diciembre de 2008, el Gobierno lanzó, en diferentes etapas, los denominados "planes canje" de automóviles, bicicletas, heladeras, termotanques, cocinas, lavarropas y maquinaria agrícola, entre otros, con el objetivo de alentar la compra de estos productos. La financiación se hizo con los fondos frescos que la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) recibió de las administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones (AFJP). En mayor o menor medida, estos anuncios se instrumentaron, pero nuevamente la realidad tomó un camino diferente del esperado por la actual administración.

"La caída de ventas que surge de nuestro relevamiento nos lleva a concluir que estas medidas no dieron resultado. Un plan de estas características como mínimo debiera haber influido para que mantuviéramos los niveles del año pasado", afirmó Vicente Lourenzo, secretario general de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Según pronosticó la consultora Ecolatina, las perspectivas del consumo en 2009 no son alentadoras, dado que "por un lado, el ingreso de los consumidores ya se ve afectado por la recesión, mientras que la elevada incertidumbre exacerbada por el proceso electoral acota los gastos de las familias".

En tanto, la encuesta del Observatorio de Comercio y Servicios Pymes de la Cámara Argentina de Comercio (CAC) arrojó que el 62,1% de los comercios encuestados afirmó que su nivel de ventas disminuyó respecto de marzo del año pasado, mientras que un 31,5% manifestó que éste se mantuvo estable y un 6,4% dijo que sus ventas aumentaron.

En el caso de los autos, los datos proporcionados por la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara) muestran que en el primer trimestre de 2009 los patentamientos cayeron un 13,2%, respecto de igual período de 2008. Otro dato interesante es que en el cuarto trimestre del año pasado, cuando el plan de autos aún no estaba vigente, la caída fue de cinco puntos menos (8% interanual).

Tampoco la producción automotriz recibió el estímulo esperado, ya que, según un informe del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina, en febrero cayó un 55,7%, respecto del mismo mes del año pasado. Una tendencia contractiva que se profundiza desde fines de 2008.

El economista Dardo Ferrer, de Fundación Mercado, comentó que esos números reflejan que estos planes de estímulo no son más que parches. "El Gobierno, en diciembre, cuando ya veía que iba a tener un problema, podría haber lanzado un plan económico para producir un shock, pero anunció medidas parcializadas cada dos días, para demostrar que estaba haciendo algo", explicó.

Además, según opinó, un plan concreto es más fácil de medir y de juzgar por la opinión pública, mientras que estas medidas aisladas se diluyen con el tiempo.

El desempeño de estos planes también se puede medir y palpar en los propios negocios que acordaron su instrumentación con el Gobierno. En uno de ellos, ubicado en Av. Cabildo al 2000, un cliente que quiere comprar un lavarropas del plan canje lo vivió en carne propia. "No lo tengo en stock; lo tenemos que reponer", fue la respuesta que recibió del empleado. "Te puedo ofrecer este otro, que cuesta un poco más, pero es mucho mejor", fue la sugerencia inmediata.

Cuando se encuentra el producto, muchas veces acudiendo a una sucursal más lejana, el comprador debe sortear otros inconvenientes, como la demora en la entrega, el cumplimiento de los requisitos para acceder a la financiación o el cobro de $ 30 por el envío (ver aparte).

Stock limitado

Para Lourenzo, que reconoció haber aplaudido esta iniciativa en sus comienzos, los planes de electrodomésticos sonaron muy tentadores, pero tropezaron con algunas trabas. "El stock era muy limitado. Uno iba al local más cercano y le decían que no había, que sí lo tenía otro de la misma marca que se encontraba más lejos. A esto se sumó que muchos negocios ofrecían la financiación sólo a través de sus tarjetas, una gran limitación, porque no toda la gente está adherida a esos plásticos".

Susana Andrada, titular del Centro de Educación al Consumidor (CEC), ratificó que estas experiencias se multiplicaron desde el comienzo de los anuncios y comentó los resultados de su relevamiento: "En el caso de las heladeras, hicimos el recorrido a los dos días del lanzamiento, a los 15 días, al mes... y no las encontrábamos por ningún lado".

Andrada agregó que el CEC hizo las denuncias correspondientes y a los diez días les respondieron que los productos se habían terminado. "La gente se anotaba en una lista de espera, pero nunca la llamaban", señaló. Y acotó que lo mismo se repitió con los termotanques, estufas, cocinas, lavarropas y bicicletas.

"El último es el de los 120 productos de segundas marcas, no están en stock. Decían que iban a estar a un 20% más barato, pero no están en ningún supermercado. Después nos enteramos de que los mayoristas no los tienen", concluyó Andrada.

Con los taxis y utilitarios, otros de los rubros "tocados" por la "varita" del Gobierno, sucedió lo mismo. "Nunca escuché a alguien que comprara un auto de esos", dijo Ferrer.

Alberto Rodríguez, secretario de la Asociación de Taxistas de Capital, dijo que se había parado la compra de unidades porque la recaudación cayó un 30 por ciento. "Creo que el Gobierno encaró el problema al revés. El incentivo no es vía créditos, sino que lo que hay que hacer es poner plata en el bolsillo de la gente", señaló. Y remató: "Eso hubiera sido más efectivo que estos planes de patas cortas".

Lorenzo Pablo Sigaud, analista del área de Economía y Finanzas de Ecolatina, profundizó en las razones del fracaso. "En estos momentos en que la demanda cae y hay incertidumbre sobre los ingresos, una medida que apunta al crédito es bastante pasiva o indirecta. Una cosa es dar una suma fija de 200 pesos y otra, prometer que, si se compra un bien, se obtendrá un préstamo", indicó.

Según añadió, estos planes son ayudas crediticias para tomar en tiempos calmos, pero que en el contexto actual no sirven para inflar la demanda. "Tendría que haberse tomado una medida más directa, como la suba de salario de bolsillo", acotó.

Además, existe otra falencia, relacionada con el impacto en volumen que puede llegar a tener un estímulo de estas características.

Ferrer toma el ejemplo de los autos para explicarlo. Según dijo, las terminales adhieren al convenio, con un vehículo financiado, estándar, para bajar el precio. El Gobierno dispone para eso $ 3000 millones, que alcanza para producir 100.000 unidades a un precio promedio de $ 30.000. Pero, aun con una gran caída en la producción respecto de 2008, la industria automotriz fabricaría unos 400.000 autos, con lo que el plan canje sólo cubriría un cuarto del total.

"Pero las 300.000 restantes también hay que venderlas. Entonces, aunque la medida funcione, el efecto es de corto plazo", añadió.

Lourenzo señaló otra traba: "Al saber que el valor de la cuota del crédito se iba a ajustar a medida que aumentara el cero kilómetros, se produjo un gran temor en la gente que iba a tomar el préstamo. Por eso no hubo un pedido masivo".

Para el secretario de CAME, que opinó que la idea no era mala y que la falla estuvo en la instrumentación, esta falsa expectativa se convierte en un bumerán. "La gente se desalienta y decide no comprar nada, ni lo del plan del Gobierno ni lo otro".

Así es como lo que intentó ser un estímulo para el consumo terminó por generar lo contrario. Y si de expectativas se habla, los indicadores no parecen dar señales alentadoras.

El índice de confianza del consumidor (ICC), que elabora la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), disminuyó en febrero 5,1%, respecto del mismo mes de 2008. En términos interanuales, la caída acumulada es del 17,7%. El informe destaca que se registra una baja importante en el subíndice relacionado con la intención de compra de bienes durables e inmuebles (que incluye varios productos incluidos en los planes del Gobierno): 17,3% en la comparación con febrero del año pasado, y 46,9% en el cotejo interanual.

"A pesar del plan y de la intención del Gobierno de incentivar el consumo, la tendencia es decreciente. Electrodomésticos, autos y casas vienen bajando significativamente", puntualizó Inés Puente, economista y analista del Centro de Investigaciones en Finanzas de la UTDT.

Un escenario similar surge de los datos aportados por la Fundación Mercado. En el informe de marzo de este año, se indica que los índices de confianza del consumidor (ICC), ahorrista (ICA) y familias (ICF) fueron del 28,8%, 28,5% y 28,8%, respectivamente, con lo que se establece un nuevo mínimo desde 2003. "Respecto de febrero de 2009, el ICC se contrajo un 3,3%; el ICA cayó un 1,6%, lo que dio como resultado una disminución del 3,1% en el ICF", se especifica en este análisis.

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