Fracasó una nueva cumbre de la Unasur

Fracasó una nueva cumbre de la Unasur
No hubo acuerdo para zanjar las diferencias por el pacto militar entre Colombia y EE.UU.; exigen mayor transparencia a Bogotá
QUITO.? La cumbre de ministros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), celebrada ayer en Quito para tratar el polémico acuerdo militar entre Bogotá y Washington, terminó ayer en un nuevo fracaso luego de que otro duro intercambio de acusaciones entre Colombia y Venezuela alejó las posibilidades de alcanzar un consenso.

"No se logró un acuerdo [...] y hay que seguir trabajando con ánimo positivo para llegar a acuerdos finales", declaró el canciller colombiano, Jaime Bermúdez, quien por primera vez pisó Ecuador desde la ruptura de relaciones entre Quito y Bogotá por el ataque colombiano a un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano, el 1° de marzo del año pasado.

El primer obstáculo para lograr un acuerdo surgió cuando el ministro de Defensa venezolano, Ramón Carrizalez, acusó a Colombia de negarse a informar con transparencia sobre el pacto que firmará con Estados Unidos para permitirle el uso de sus bases militares, del cual se desconocen puntos centrales porque permanece en secreto.

"Ha habido resistencia de Colombia a entregar la información sobre los acuerdos para instalar bases militares", declaró Carrizalez durante un receso de la reunión ministerial de la Unasur, que analiza mecanismos para fomentar la confianza sobre la seguridad en la región.

"No hemos visto ni letras grandes ni letras chicas, y eso por supuesto genera preocupación sobre las verdaderas cláusulas de este acuerdo", dijo Carrizalez durante un receso de la reunión, convocada tras la cumbre de presidentes del bloque celebrada el mes pasado en Bariloche.

Para la delegación de Venezuela, los detalles del acuerdo, que también solicitan otras naciones, podrían dar transparencia y, consecuentemente, confianza a la región.

El ministro de Defensa colombiano, Gabriel Silva, no tardó en responder a su par venezolano: "Colombia está dispuesta a lo que se llama la simetría. Queremos que todo el mundo ofrezca garantías, información y abra sus puertas a todos los temas que hemos planteado", dijo, en referencia a asuntos como armamentismo, lucha contra el narcotráfico y terrorismo.

"Es muy importante que se discutan de manera amplia y democrática las compras de armas, garantías y mecanismos de confianza. Lo mismo con la presencia de grupos terroristas en la región [...] y la lucha contra el narcotráfico", dijo en la misma línea el canciller colombiano.

En respuesta, Carrizalez afirmó que Venezuela está dispuesta a informar con transparencia a la Unasur sobre la millonaria compra de armas a Rusia, que generó la preocupación de Estados Unidos y Uruguay (ver aparte).

"Nosotros tenemos la obligación constitucional de protegernos. Hemos adquirido un armamento eminentemente defensivo", declaró Carrizalez, en momentos en que la región vive una inquietante carrera armamentística.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, anunció la semana pasada un acuerdo con Rusia para financiar la compra de armamento por unos 2200 millones de dólares. En tanto, Brasil está negociando un acuerdo similar con Francia, como parte de un amplio plan para fortalecer sus fuerzas armadas.

Anticipándose a ellos, Ecuador y Chile fortalecieron su flota aérea recientemente, mientras que Bolivia anunció planes para comprar helicópteros franceses y rusos y aviones de combate.

En el centro de las críticas regionales, el presidente colombiano, Alvaro Uribe, declaró desde Bogotá que su gobierno no ha contemplado iniciar una carrera armamentista y expresó que los equipos comprados por su país están destinados exclusivamente a combatir la guerrilla y el narcotráfico.

"Desde que empezó nuestro gobierno, tomamos la decisión de dotar al país de los instrumentos para recuperar el orden público interno, sin pensar en una carrera armamentista. Y en eso se mantiene Colombia. Nuestra preocupación se llama el orden público interno", afirmó el mandatario colombiano.

El presidente peruano, Alan García, había enviado una carta a los ministros de la Unasur en la que solicitaba frenar la compra de armas en la región y recomendaba establecer un "pacto de no agresión" militar, propuesta rechazada por Chile, que consideró que ese lenguaje es propio de un "clima bélico".

Al término de la cumbre, el canciller de Bolivia, David Choquehuanca, se manifestó en consonancia con su aliado venezolano y también acusó a Colombia de asumir una posición intransigente en la reunión ministerial.

"Por su intransigencia, Colombia no quiere transparentar el convenio sobre las bases militares [...], eso les preocupa mucho a todos los países sudamericanos", dijo el ministro boliviano. "Lamentablemente, no hemos arribado a resoluciones", agregó Choquehuanca.

Por su parte, Celso Amorim, canciller de Brasil, país que junto con la Argentina adoptó un tono más moderado y busca mediar en el conflicto, insistió en que su país requiere "garantías" de que el pacto militar que se proponen firmar Bogotá y Washington no va a desbordar las fronteras colombianas. Sin embargo, Amorim reconoció el derecho de los países de la región a firmar sus propios acuerdos.

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