Fracasó el debate por el matrimonio entre gays

Por falta de quórum; no sería ley este año
El proyecto de ley que habilita el matrimonio entre personas del mismo sexo se trabó ayer durante su tratamiento en comisión y quedó casi descartado de la agenda legislativa para lo que resta del año.

Cuando sólo faltaba emitir dictamen para llevar la iniciativa al recinto, el plenario de las comisiones de Legislación General y de Familia se frustró por falta de quórum.

Para el fracaso resultó decisiva la ausencia masiva de los dos bloques mayoritarios, el kirchnerista y el radical, sin una postura definida y divididos en torno de la iniciativa.

Pese a que en un principio el oficialismo dio señales de que apoyaría el proyecto, de los 29 diputados del Frente para la Victoria que integran alguna de las dos comisiones sólo se presentó Juliana Di Tullio (Buenos Aires), presidenta de la de Familia. Los cinco radicales faltaron en bloque.

Los proyectos bajo tratamiento habían sido presentados por Vilma Ibarra (Encuentro Popular) y Silvia Augsburger (Partido Socialista) y, con matices, cuentan con el respaldo de los bloques de centroizquierda y de la Coalición Cívica.

Con pequeñas diferencias, ambos establecen la modificación de varios artículos del Código Civil. De aprobarse, se permitirá lograr la igualdad de derechos entre las parejas homosexuales y las heterosexuales, lo que las habilitará a heredar, acceder a obra social y dividir sus bienes en caso de divorcio. También abrirá la puerta para la adopción de niños.

Sin discusión

"Los dos bloques mayoritarios bloquearon la posibilidad de debatirlo. Da la impresión de que hubo una decisión política", dijo a LA NACION Ibarra, que ayer aún no había decidido si la semana próxima convocaría a una nueva reunión de comisión. "Es una lástima que ni siquiera la hayan querido discutir", sostuvo Augsburger.

Pese al faltazo masivo, en el bloque kirchnerista negaron ayer que existiera una decisión común sobre la iniciativa. "El bloque está dividido", dijeron cerca del jefe de esa bancada, Agustín Rossi.

Otros integrantes del bloque oficialista advirtieron sobre la falta de oportunidad del proyecto: podría generar fisuras en la antesala de votaciones importantes, como la de emergencia económica y reforma política, y podría tomarse como una mala señal a pocos días del viaje de la presidenta Cristina Kirchner al Vaticano, previsto para fines de mes.

La Iglesia es, de hecho, el sector que más decididamente se opone a la iniciativa. "Afirmar la heterosexualidad como requisito para el matrimonio no es discriminar, sino partir de una nota objetiva que es su presupuesto", sostuvo la Conferencia Episcopal Argentina, en un comunicado difundido la semana pasada. Una posición similar se mantiene en Unión Pro.

La postura del radicalismo es intermedia. Estarían dispuestos a respaldar el reconocimiento de la unión civil para parejas del mismo sexo. Pero prefieren reservar la institución del matrimonio para las uniones entre hombres y mujeres.

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