"No voy a fracasar, voy a ser campeón"

El Burrito está desesperado por salir a la cancha. Dice que quiere la 10, que a varios les pesó la camiseta, que él prefiere jugar en River a pasear por Europa y avisa: "Si con el Muñeco estamos bien, los demás van a pelear por el segundo puesto...".
¿Sos un ex jugador?

-¿Qué? ¡¿Cómo?!

-¿Si sos un ex jugador?

-No, no. Para nada.

Menos mal que el burrito que tiene entre sus dedos no se come. Porque si no, se hubiese atragantado. La sonrisa contagiosa que lo venía acompañando, de pronto, se le corta abruptamente. Un Monumental que él ve lleno está vacío. ¿O acaso hay que mirar más allá, como hace Ariel Ortega, para darse cuenta de que en esos escalones ya hay gente esperando que el ídolo vuelva? "Los que dicen que soy un ex jugador que vengan en agosto, paguen una entrada y escuchen qué cantan los hinchas, de quién corean el nombre... Estoy muy tranquilo, realmente. Sé que acá voy a jugar bien".

-Después de tu rendimiento en Mendoza, en parte del ambiente futbolístico empezó a instalarse la idea de que estás cuesta abajo.

-Muchos juzgan o tiran las cosas por tirar. En Mendoza me tocaron momentos malos, como me pasó en Europa o en la Selección. Pero nadie puede mantener un nivel altísimo durante toda su carrera. Hay grandísimos jugadores, acá y en el exterior, que van a un club y no la tocan.

-Por lo que decís, no tenés miedo de fracasar.

-No. No voy a fracasar. En River es imposible que fracase, sinceramente. Es más: no sólo sé que voy a jugar bien sino que voy a ser campeón otra vez. En este club, cuando no me tocó jugar fue por lesión. Después, siempre estuve. Y me fue bastante bien.

-Pero ahora es distinto: ya tenés 35 y venís de algunos problemas y un mal torneo. ¿Todavía te sentís en condiciones de gambetear a un pibe?

-¿A un pibe? A cualquiera me siento en condiciones de gambetear. Si no me sintiera así, sería el primero en irme a mi casa a jugar con mi nene y chau. No me gustaría estar adentro de la cancha y ver que me comen, que no puedo meter un pase-gol o gambetear a alguien. Sería muy triste para mí. Pero me siento pleno, ansioso, embalado, pensando en el primer partido. Y estoy seguro de que todavía puedo hacer la diferencia.

-¿Cómo? ¿Con tu quiebre de cintura de siempre o jugando más corto y con más picardía para buscar el espacio vacío?

-Mi juego es gambetear, enganchar, dar asistencias y hacer goles. No tengo otro. Y lo voy a llevar hasta la tumba. No puedo tirarme más atrás y pararme de doble cinco o correr al lateral, porque no es lo mío.

-¿Te enteraste de que viene Bielsa para reemplazar a Pipo...?

-Ja, ja, ja. Noooo, Marcelo ya me hizo correr un montón en la Selección.

-Ahora en serio: ¿qué les conviene a Gallardo y a vos? ¿Que los rodeen de pibes que corran o que les pongan compañeros que jueguen al ritmo de ustedes?

-River necesita tipos que quieran jugar bien al fútbol, gambetear y hacer goles. Si no, no podés estar acá. Tenés que ponerte la camiseta y sentirla. El cuatro tiene que pasar y atacar, el tres lo mismo. Tenemos que ser compactos atrás pero River siempre se caracterizó por atacar. La gente no quiere el 4-4-2, no. Quiere un 5, un 8, uno por izquierda, un enganche y dos puntas.

-¿Se lo dijiste a Gorosito? Porque él terminó jugando con un 4-2-3-1...

-No se lo tengo que decir. Pipo es un técnico inteligente y conoce los jugadores que tiene. Todo este torneo le sirvió de experiencia para ver qué le hace falta. El jugó acá y sabe lo que quiere el hincha.

-Si te tiene que sacar en medio de un partido, ¿te lo bancás o vas a hacer como con Ramón?

-Sí, claro. Obvio que no me gusta salir nunca. Pero si es para bien del equipo, lo voy a tomar con la mejor.

-¿A Gorosito le comentaste el detalle de que cada vez que volviste, fuiste campeón?

-No. No se lo dije. Pero se va a repetir. Estoy seguro. Si tengo la posibilidad de andar bien y Marcelo sigue como hasta hora, sin dolores, los otros equipos van a pelear por el segundo puesto.

-¡Epa! Mirá que terminaron octavos, no llegó ningún refuerzo y ahora se les va Falcao.

-Ya sé, pero me tengo una fe ciega. Y me estoy preparando con todo. Me hace bien venir a entrenar, correr, cansarme un poco.

-¿Todavía tenés ganas de levantarte a entrenar?

-Sí, y lo que me está pasando en este último tiempo es increíble. Nunca había tenido tanta alegría, tantas ganas, tanta ansiedad.

-¿Te pusiste a analizar el por qué?

-Y, porque me queda poco, ja, ja... No, debe ser por lo que me genera jugar en River. Lo que viví acá no me pasó en ningún lugar del mundo. Soy hincha y entro acá como si fuera mi casa. Hago lo que quiero. Es mi lugar en el mundo. Ya estoy desesperado por salir a la cancha.

-¿Creés que los hinchas está tan desesperados como vos por verte?

-Y... Me abrazan, me dan besos como si me conocieran de toda la vida, me cuentan que son hinchas míos, me persiguen. El otro día vino uno a regalarme un cuadro y a contarme que al hijo le había puesto Ariel por mí. O pibes grandes, con hijos y todo, otra vez se me arrodillaron en el shopping. Son cosas que me dan mucho calor. No las puedo creer. O ir a comer y que una moza, a esta altura, me diga: "Firmame acá que me voy a tatuar tu nombre...".

-¿"Acá" no era un lugar prohibido?

-No, no. Estaba con toda mi familia. Por eso lo cuento.

-Vos sos ídolo, pero Gallardo también. ¿Quién se va a poner la 10?

-A mí me gustaría usar la 10. Siempre me gustó jugar con la 10 de River. Es un número con el que siempre me identifiqué. Y Marcelo seguramente también va a querer usarlo.

-¿Y cómo lo van a decidir: hablando o a las trompadas en el vestuario?

-Naaaa, tanto no me preocupa. Todavía no lo hablamos, pero ya se dará en su momento. Nos encerraremos en un cuarto y nos mataremos, je...

-Si no es la 10, ¿volverías a usar la 7?

-Me gustaría la 10, de verdad. Si no, cualquier número me da igual, porque no es algo tan terrible.

-¿Y la cinta de capitán?

-También. Me encantó ser capitán de River, fue una de las cosas más lindas que me pasaron en mi carrera. Pero más allá de si le toca a Marcelo o a mí, lo lindo es ayudar a tus compañeros en la cancha. Y con la cinta o no, las cosas que tenga que decir, las voy a decir igual.

-En Chile, en la despedida de Salas, ya le dijiste a Gallardo que se pongan hombro con hombro para sacar a River adelante.

-Sí, hablamos bastante. Nos conocemos. Prácticamente nos criamos juntos acá. Y por suerte el fútbol nos vuelve a encontrar. Ojalá que todo se dé como en nuestros comienzos.

-¿Cómo lo definirías al Muñeco?

-Es una persona con un corazón grandísimo. Es muy noble. Cuando tenés que decirle algo, podés ir sin problemas porque es muy frontal.

-¿Por qué se instaló que estaban peleados?

-No sé. Nunca tuve problemas con él. Por ahí surgió en el torneo en el que a él le tocó irse y no lo pudo hacer de la mejor manera. Quizá se creó algo ahí.

-¿Les pudo haber quedado algo para aclarar?

-¡Nooo!

-¿En aquel momento pudo haber esperado que vos intercedieras con Passarella?

-Marcelo tiene la misma cercanía que yo con Passarella. Incluso, Daniel es el padrino de uno de sus nenes. Nos conoce a los dos desde chicos. De mi parte nunca hubo nada.

-¿Ni celos ni envidias?

-No, no, juro que no.

-¿Coincidís con él en que necesitan cuatro refuerzos de jerarquía?

-Creo que acá hay muy buenos jugadores. Si tenés que traer a cuatro de calidad, ¿a quién traerías? Es muy difícil, eh.

-Respondelo vos, entonces. ¿A quién traerías?

-Traería a Messi, je. En serio, si fuera presidente de River compraría a Mauro Formica. Tal vez no es tan conocido porque juega en un equipo del Interior, pero es un jugador diferente, tiene una calidad increíble.

-¿Y a quiénes más?

-Me gusta Sebastián Domínguez: es ganador y muy completo. O Ariel Rosada. Son chicos que en River pueden jugar lo más bien.

-Hablando de eso, vos dijiste que la camiseta de River no es para cualquiera. Viéndolo de afuera, ¿a algunos les pesó?

-Está clarísimo. No hace falta que yo dé nombres. Hay muchos de los que están hoy que les ponés otra camiseta y la van a romper. Es así. La de River no es para todos. Acá tenés que venir y jugar bien. Si no, esta platea que tenés acá arriba (la San Martín) te hace la cruz y chau. Es muy difícil darlo vuelta, eh. No hubo muchos que arrancaron mal y después fueron coreados.

-El caso más emblemático es el de Francescoli.

-Bueno, uno. Y Enzo, nada menos...

-¿Fabbiani lo va a poder conseguir?

-Fabbiani va a tener que hacer mucho para darla vuelta. Vestir esta camiseta es difícil, por más que haya dicho que es hincha. En realidad, dijo un montón de cosas que nunca cumplió. Es un gran jugador y lo demostró en Newell's. Depende de él que agache la cabeza, cierre un poco la boca y empiece a correr más, a jugar mejor y a hacer goles. Una vez que logre todo eso, podrá ser ídolo y hacer lo que se le cante.

-¿Lo hablaste con él?

-Se da cuenta solo. Así como está es imposible que haga la diferencia.

-¿Te cae simpático su personaje?

-Tiene carisma, es simpático, pero River no necesita eso. Necesita que juegue bien. Si es simpático en la cancha, es otra historia.

-A propósito de simpatías, al hablar de posibles refuerzos no nombraste a ningún ex River. ¿Es apenas una casualidad?

-Puedo nombrar a muchos, pero hay jugadores que no quieren venir a River. Les interesa otra cosa. Yo prefiero jugar y no estar de paseo por Europa. Me pasó de estar en el Valencia con veintipico de años, no jugar un partido y querer volverme. Pero yo soy así. Soy jugador de fútbol y disfruto de jugar. Me encanta.

-¿Con el Muñeco no les dieron ganas de llamar a Aimar, Saviola...?

-No. Nunca me metí ni me voy a meter en esas cosas. Pasa por cada uno.

-¿A Lamela y al Keko Villalva los tenés vistos?

-A Lamela, no. Al Keko, sí. Y me encanta. Me hace acordar a mí. Si fuese director técnico, lo pondría ya. Tiene edad de Primera. Es un pibe al que no le importa nada y que juega por amor al fútbol. Ojalá que vaya a la pretemporada y lo caguen un poco a patadas. Eso le va a venir bien.

-¿Puede ser el Ortega del futuro?

-Sí. Y ojalá que sea más. Que juegue y sienta la camiseta, que es lo que hace falta acá.

-¿También hace falta un técnico? ¿River le queda grande a Pipo?

-Es una crítica que no sirve. Si ahora sale campeón, ¿qué van a decir? Es un técnico que cualquier jugador quiere tener. Por su idea de juego, que es ir para adelante tocando, le tiene que ir bien. Hay otros que no laburan, mienten y les va bien. Pero yo prefiero a los técnicos como Pipo, sin dudas

-¿Y a los que son como Simeone?

-A Simeone también le gusta atacar. No es un técnico defensivo. Pero lo que pasó con él todos lo saben y ya es un tema cerrado. El sigue su vida y yo la mía. No tengo un jefe de prensa para mandar a decir las cosas. Yo voy y las digo de frente.

-¿El no?

-No. Yo jamás traicionaría a nadie en mi vida. Jugó sucio conmigo. Igual, estoy más dolido con Nelson que con él. A Vivas sí lo consideraba un amigo.

-¿Temiste perder la idolatría por aquella caótica salida?

-La idolatría no se pierde. Eso te lo da la gente y no te lo saca. A mí el hincha me juzgó por lo que hice adentro de la cancha, nada más. Por eso no veo la hora de jugar. Estoy dolido con todo lo que le pasó a River. Nunca me imaginé verlo último. Eso el hincha de River no se lo olvida y el hincha de fútbol te lo hace recordar día a día. Por suerte, salir por el túnel y mirar a toda la gente coreando tu nombre es algo que no le pasa a todo el mundo.

-¿Qué te quieras retirar como Enzo significa que todavía tenés sueños?

-Sin dudas. Me gustaría hacer como él: ganar Copa y torneo, y tener un partido despedida. Y voy por eso.

-Que todos se queden tranquilos, entonces, que no sos un ex jugador.

-Muy tranquilos. La magia está intacta.

Como esa risa que lo acompaña cuando mira al burrito de la foto. "Se parece a mí, ¿no?", bromea. Y la carcajada ya no se le corta más.

Comentá la nota