Hay fotomultas que huelen mal

Por: Osvaldo Pepe

En Buenos Aires el tránsito es un tema de gestión de primer orden porque impacta muy fuerte cada día en el ánimo de la gente. Por eso, el Gobierno porteño decidió poner en caja a quienes conducen habiendo bebido en exceso, estableció el registro con sistema de puntos, el peaje diferenciado para desalentar el uso del auto en la crítica zona céntrica, y además se lanzó a reordenar el caótico tránsito de las avenidas.

En la Ciudad y su periferia circulan a diario 1.500.000 vehículos y se movilizan unos cuatro millones de peatones: en ese megauniverso, muchas cuestiones debieron revisarse ante su inviabilidad, como el sistema de parquímetros, barridos en Barrio Norte por la desobediencia vecinal. Y hoy las resistidas fotomultas retoman el primer plano (Más multas por estacionar a la izquierda y crecen las quejas). Hay un contrato vigente hasta fin de año con la empresa que las hace, que necesita control intenso para que la herramienta no se desvirtúe: 75% se hacían por mal estacionamiento y sólo 25%, por faltas graves. Hoy están en 50% y 50%. En el Gobierno porteño aspiran a más y ya piensan en un nuevo acuerdo, en el que no se pague por foto sacada, como hasta ahora.

Por cada "clic", la empresa encargada cobra unos $ 15. Casualidad o no, en sólo cuatro meses de 2009 se hicieron 688.139 infracciones, la mayoría fotomultas, por estacionar en lugares indebidos, la mitad de las 1.323.391 que se hicieron en todo 2008. El centro de las quejas vecinales es que la ley prohíbe estacionar a la izquierda en las calles de sentido único de toda la ciudad, todos los días y durante las 24 horas. La ley no discrimina, el sentido común sí. Por eso la pregunta: ¿es igual estacionar sobre la izquierda en una calle crítica para la circulación que en los barrios alejados, donde no pasa el transporte público? Para las fotomultas y su "caja", parece que sí.

Comentá la nota