Por la foto con De Narváez, el Acuerdo Cívico ya planea un futuro sin Cobos.

Una de las principales fuerzas de la oposición quedó ayer al borde de la ruptura. "A mí no me va a condicionar nadie la agenda", dijo Julio Cobos en respuesta a las críticas que recibió de Elisa Carrió. Tanto desde la UCR como desde la Coalición Cívica dejaron trascender ayer que será muy difícil mantener un proyecto político conjunto con el vicepresidente después del polémico encuentro con uno de sus principales rivales en la provincia de Buenos Aires. En el entorno del mendocino dicen que fue un gesto de cansancio después de que sus hombres fueron marginados de las listas bonaerenses.
Era una bomba de tiempo. El pacto entre el vicepresidente Julio Cleto Cobos, Elisa Carrió y los radicales orgánicos agonizaba ayer, a tan sólo 16 días de las elecciones legislativas. Aunque en el Acuerdo Cívico y Social se niegan a admitir una ruptura, será difícil volver atrás. "Con Julio siempre se puede recomponer relaciones, pero van a tener que trabajar mucho en el futuro para construir algo juntos", dijeron a PERFIL muy cerca del vice.

El mendocino se sacó el miércoles la foto de la polémica con el candidato Francisco de Narváez (Unión-PRO), quien según las encuestas le pisa los talones a Néstor Kirchner. El vicepresidente reconoció ayer que la reunión surgió a partir del diálogo que mantuvieron el 19 de mayo durante la entrega de premios de la Editorial Perfil. "El me pidió una reunión en un evento de Editorial Perfil, y le dije con todo gusto", recordó cuando fue consultado sobre el origen de la entrevista que hizo estallar una interna latente en el Acuerdo Cívico.

Después de que Carrió lo acusara de ser "funcional a la impunidad", Cobos salió ayer a contestar: "El 5 de mayo, Carrió se comunicó con De Narváez para solidarizarse y criticar al Gobierno por la campaña sucia. Cuando lo hace Carrió, es plural. Cuando Cobos lo recibe, se produce un problema. A mí no me va a condicionar nadie la agenda. Yo necesito el respaldo del partido pero no para que me condicione", dijo ayer en campaña por Mendoza, con un tono inusualmente duro para su habitual moderación. Después agregó: "Para que les quede claro, yo voy a seguir recibiendo a todos los políticos". Lo hizo en momentos en los que se habla de un posible encuentro con Mauricio Macri.

Carrió no se privó de recurrir a su ácida ironía, y ayer deslizó como al pasar que ahora deberán pelear "contra todos, hasta Cobos" (ver aparte).

Los radicales, en tanto, dicen haber conocido "una faceta de Cobos" nunca antes vista, salvo por el kirchnerismo. "Hasta ahora todo le salió bien, pero esta no va a ser gratis", esperan los correligionarios.

Creen que Cobos envío un mensaje hacia la interna de la provincia de Buenos Aires y que "demostró ser un pijotero", porque no quiere quedar pegado al Acuerdo si éste sale tercero en las elecciones. "Cobos vio las encuestas del domingo en los diarios y dijo: ‘Me subo al carro que sale primero’", dicen en el Comité Nacional.

"Fue casualidad que coincidiera con el día en que De Narváez recusaba al juez", se excusan los colaboradores de Cobos antes de redoblar la apuesta: "Por supuesto que Cobos no es ningún ingenuo y que con estas cosas da señales y marca su posición".

También admiten que el vicepresidente quiere mostrarse como el hombre que "puede hacer realidad la verdadera transversalidad".

Además de la desconfianza mutua entre Cobos, Carrió y la UCR, los aliados del vice dicen que a través de un recurso presentado en la Justicia Electoral la UCR los dejó afuera del armado de concejales, por lo que deberán ir con boletas vecinalistas y no podrán apoyar a sus propios candidatos provinciales y nacionales que integran la lista del Acuerdo. Dicen que fueron víctimas de una "tramoya misteriosa" y que a Cobos le llegó "a los huesos". Por eso apelaron ante la Justicia Electoral.

Los radicales alegan que Cobos "puso en riesgo el Acuerdo Cívico en la Provincia para justificar un candidato a concejal en La Plata –que el radicalismo vincula al intendente K, Pablo Bruera–. Los lugares que le dimos al cobismo en las listas son los que le corresponden. Era lógico que le íbamos a sacar las colectoras. No tiene un estatus de partido. Nos ponía en riesgo en la Provincia y no se lo íbamos a permitir". En venganza, Cobos declinó las reiteradas invitaciones de los candidatos bonaerenses del Acuerdo para acompañarlos a hacer campaña.

Cobos, dice su entorno más íntimo, está "cansado" de las "imposiciones de Carrió y de los caprichos de los radicales". "El vice marcó la diferencia con Carrió porque es evidente que tienen formas muy distintas de hacer política y porque ella criticó un gesto de Cobos que la misma Carrió había hecho un mes atrás. Los límites de Julio son Carrió y (Luis) Juez, justamente por sus formas".

Gerardo Morales, presidente de la UCR, les dijo a sus aliados: "Me quiere poner en riesgo la reunificación del partido". "Los que apoyaban una candidatura presidencial de Cobos se retractaron y ahora crece la idea del candidato propio", dicen cerca del senador jujeño, quien se recriminó: "Lo integramos al partido porque (Raúl) Alfonsín lo pidió en su lecho de muerte, y ahora nos hace esto".

Rossi disfruta de la desgracia ajena

"Por suerte Cobos ya no está en el oficialismo y ahora lo sufren los opositores", dijo ayer Agustín Rossi, diputado kirchnerista y candidato a renovar su banca por la provincia de Santa Fe el 28 de junio. Fue la única voz oficialista que se pronunció ayer públicamente sobre la interna que desató en la oposición el encuentro entre el vicepresidente Julio Cobos y el candidato del PRO-peronismo Francisco de Narváez. Su frase incluso fue festejada entre los radicales, que la consideraron "atinada".

"Ahora Cobos es problema de (Margarita) Stolbizer, (Gerardo) Morales y (Elisa) Carrió, y después lo será de (Felipe) Solá –con quien el vice tiene un acuerdo electoral en Mendoza– y de De Narváez", dijo Rossi en declaraciones a Radio El Mundo. Señaló que "como vicepresidente, tendría que guardar un poco más de recato" para no generar "una situación no deseada".

"Está utilizando un cargo por el cual llegó gracias al oficialismo, para construir un liderazgo opositor, y eso genera una situación no deseable desde el punto de vista de las instituciones", añadió Rossi.

En tanto, el ex presidente y senador por La Rioja, Carlos Menem, defendió ayer a Cobos por haber recibido a De Narváez. "¿Cómo es posible que algunos se enojen porque Cobos se reúne con De Narváez? Si eso es la democracia, el diálogo de todas las fuerzas políticas. Hay que conversar con el adversario. La única forma de hacer política y gobernar es conversar con todos los sectores políticos", dijo el riojano a la radio FM Fénix.

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