Fórmulas para sepultar un anuncio

Por Hernán de Goñi

El plan de empleo con inclusión social que anunció Cristina Kirchner en la Casa Rosada seguramente tiene muchos aspectos valorables. Pero para quienes intentaron seguir la palabra presidencial, los 45 minutos de discurso cargados de política saturaron a los más pacientes.

No es la primera vez que sucede. La geografía del anuncio (el atril en el Salón Blanco, reemplazado ahora por el Salón de las Mujeres) invita a la dispersión, algo a lo que son afectos tanto la primera mandataria como su esposo. Lo que queda como saldo son pocas chances para ahondar en una propuesta que para el Gobierno debería ser el eje del día, pero que quedó sepultada por los vaivenes de su propia agenda.

Sabemos que hay $ 1500 millones previstos como inversión social, a distribuir idealmente entre 2000 cooperativas de 50 personas cada una. Eso implica garantizarles 10 meses de sueldo mínimo de $ 1500. ¿Hay además un presupuesto para las obras? Si el costo laboral fuese una tercera parte del total, debería haber fondos extra por $ 3000 millones. Y obras planificadas para hacer en el conurbano bonaerense que no hagan los municipios con sus empleados ni con empresas contratadas. Todo auditado por la UBA. Como se ve, el anuncio dejó varios interrogantes. Pero para responderlos habría que hacer otro acto.

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