La fórmula verde es Marina Silva-Gilberto Gil

La popular senadora Marina Silva, reconocida ambientalista y ex ministra de Medio Ambiente del mandatario brasileño, anunció ayer que abandona el Partido de los Trabajadores (PT) para pasarse al Partido Verde (PV). Los verdes, hace una semana, le ofrecieron a Silva ser su candidata a la presidencia. Silva todavía no aceptó. Sin embargo, el entusiasmo ya se desató y Gilberto Gil, el músico y ex ministro de Cultura del actual gobierno, dijo que aceptaría ser su candidato a vicepresidente. "Claro que existe la posibilidad de decirle que sí. Existe posibilidad de todo si Marina me lo propone", admitió el compositor ante sus alumnos en la Universidad Estácio de Sá en Río de Janeiro. "Marina es una persona muy importante para la renovación política brasileña. Su candidatura sería algo muy interesante", agregó Gil.
La decisión de Silva complica los planes de Luiz Lula da Silva y su ministra y candidata a la presidencia para las elecciones del 2010, Dilma Rousseff. "Puede hacerle mucho daño a Dilma", admitió Alozio Mercadante, jefe de la bancada parlamentaria del oficialismo. "Sería muy difícil tener que elegir entre Dilma y Marina si ambas se postulan a la jefatura del Estado", confesó a su turno Eduardo Suplicy, un histórico senador del PT. Silva anunció su decisión ante sus pares en la Cámara alta. Al frente de la cartera de Medio Ambiente entre el 2003 y 2008, Silva explicó que su renuncia se debe a que el PT, en el que militó treinta años, no da prioridad a una propuesta estratégica en defensa del ambiente. Por el contrario, su política en el área consistiría, según la senadora, en otorgar concesiones y licencias ambientales a grupos transnacionales para construir grandes represas y todo tipo de proyectos que estarían acabando con el mayor bosque tropical del planeta. "Me propongo ir al encuentro de quienes colocan al ambiente como prioridad y el Partido Verde (PV) está propiciando eso", afirmó la carismática política.

Al igual que Lula, Silva salió de la extrema pobreza para llegar a las altas esferas de la política brasileña. Nacida en un paraje aislado de la Amazonia, la senadora sobrevivió a su infancia gracias a la recolección del caucho, la caza y la pesca. Analfabeta hasta los 14 años, aún hoy sufre problemas de salud debido a la contaminación de los ríos con el mercurio de la minería ilegal.

Desde los movimientos sociales, el entusiasmo ya se dejó sentir. "Vemos con mucha, mucha simpatía una candidatura de Marina", aseguró ayer Joao Pedro Stédile, líder del Movimiento Sin Tierra (MST) y un duro crítico de las políticas ambientales de Lula y Rousseff.

Según una encuesta divulgada la semana pasada, José Serra, el gobernador paulista y candidato del Partido Socialdemócrata, encabeza las preferencias con un 37 por ciento de la intención de voto; más atrás le seguirían Rousseff con un 20 por ciento, el socialista Ciro Gomes con un 15 y la disidente por izquierda del PT, Heloísa Helena, con un 12 por ciento. Silva, con un 3 por ciento, recién se encontraría en el último lugar.

Sin embargo, según un sondeo hecho por el Instituto de Sociología y Política, Silva, enfrentada con Dilma, vencería en dos escenarios sobre tres. "Marina-Gilberto" ya es el sueño de los verdes.

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