La fórmula contra el gremialismo empresarial

Por Jorge Oviedo.

Hasta ahora los Kirchner fueron muy exitosos en lograr que no haya una voz empresarial más o menos unificada, como ocurrió en tiempos no demasiado lejanos. Faltó o falta ese "gremialismo empresarial".

En el último World Business Forum organizado por HSM, el tema apareció en el panel de CEO presentado por LA NACION. Para Pablo Pennisi, de Nutrovo, el principal riesgo para la recuperación argentina es el político. Diego Paolini, de Starbucks, lamentó los frecuentes cambios en las reglas de juego, y Roberto Alvarez Roldán, de Accenture, que no haya una voz empresarial coordinada para plantear estas visiones a las autoridades.

Lo que parece haber faltado es el gremialismo empresarial. ¿Por qué? ¿Cómo es que no pueden los hombres de negocios negociar con el actual gobierno como lo hacen los sindicatos? En primer lugar, porque Néstor Kirchner fue desde el principio muy exitoso en plantear lo que la CGT siempre rechazó: la negociación por empresa. Es decir, trató a los empresarios como a los gobernadores: uno por uno. Muchos pudieron hacer buenos negocios, incluidos algunos demonizados poco tiempo antes.

Néstor esquivó desde el principio las reuniones con grupos empresariales. Fue una vez a la Bolsa de Comercio. Nunca, hasta ahora, a los coloquios de IDEA. Cristina fue a una previa, cuando parecía que representaría "el cambio dentro del cambio", pero terminó siendo un amago. ¿Los empresarios pudieron plantarse ante el Gobierno? Algunos intentos recientes demuestran que no. La poderosa AEA emitió una solicitada en soledad para oponerse a la ley de medios. Muchas otras asociaciones se disculparon: sus miembros temían perder sus compañías si se enemistaban con los Kirchner.

¿Podía haber una medida de fuerza? A diferencia de los sindicatos, las compañías no pueden luego reclamar el pago de los ingresos caídos. Hasta ahora, sólo el campo pudo plantarse y hacerse oír ante los Kirchner.

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