Formosa firma mañana la asistencia financiera por el vencimiento de deudas.

Gildo Insfrán y Jorge Capitanich compartirán mañana miércoles la firma de sus respectivos convenios con la Nación para el Programa de Asistencia Financiera que reprograma parte de los vencimientos de la deuda provincial de este año.
Después de que esta semana se cumpliera con el ajuste técnico, que entre otras cosas ratificó el equilibrio fiscal con el que la provincia completó la ejecución de su presupuesto el año pasado, la provincia de Formosa está en condiciones para acceder a la reprogramación nacional.

"Tenemos todo listo, sólo resta ir y firmar" dijo a "El Comercial" una fuente del área de Hacienda del Gobierno formoseño desde donde se encargaron de aclarar que si bien esto es algo "que ayuda", aún resta la refinanciación integral de la deuda de la provincia, un tema que debe aún ser debatido y negociado entre todas las provincias y la Nación.

De este modo, Formosa y Chaco se suman al lote de jurisdicciones que firmaron el Programa de Asistencia Financiera en febrero, una lista que inauguró el gobernador de Buenos Aires Daniel Scioli y siguió con las provincias de Jujuy y Río Negro.

La firma anticipada del PAF brinda tranquilidad financiera a la ajustada ejecución fiscal de Formosa en este año, marcado desde el inicio por una importante retracción de los recursos por coparticipación que se reciben.

Por el pago de los intereses y los vencimientos de capital de los Bonos Garantizados (Bogar) que refinanciaron la deuda en 2001, Formosa tiene descuentos automáticos en los giros diarios de los impuestos coparticipables.

Necesidad de firmar el acuerdo

Cerrado el mes de febrero del 2009, con un ingreso nominal de 144.288.000 de coparticipación contra un monto de 131.043.000 en igual mes del año pasado, se concluye que mejora la recaudación pero no en la misma magnitud que lo venía haciendo meses anteriores.

Mientras la firma de mañana es una ayuda, no es lo central para sacar adelante la deuda provincial que tiene compromisos muy importantes en el 2010 y el 2011, lo que hace presumir que la batalla final aún por la refinanciación integral y a la largo plazo está por darse.

Firmar este acuerdo le significará a la provincia un alivio temporal, ya que todos los pronósticos coinciden en que este año y el próximo plantean serios problemas económicos, cuyas características y gravedad son todavía imprevisibles. Es imposible, coinciden, en que la recesión mundial no se haga sentir en cada una de las provincias del país.

De esta manera, la caja de cada una de las provincias dependerá de la buena voluntad del Poder Ejecutivo Nacional. Según la consultora Abeceb, las provincias necesitarán $12.600 millones para cerrar sus cuentas, mientras que otra -Economía & Regiones- dice $6.300 millones.

El principal acreedor de las provincias es el Gobierno nacional y por tanto un default provincial impactará plenamente en este nivel de gobierno. Por otra parte, la probabilidad de default estará directamente relacionada con las necesidades de financiamiento que presenten las finanzas provinciales durante el 2009, y el grado de asistencia que pueda otorgar el Gobierno nacional a las provincias con problemas, lo que dependerá en gran medida de los ingresos fiscales excedentes que presente la Nación, y que luego pueda trasladar al FFDP para refinanciar los vencimientos de deuda de las provincias.

Deudas provinciales: $ 90.000 millones

La Nación concentra el 70 por ciento de todas las deudas provinciales -algo más de $ 90 mil millones-, lo cual hace más fácil una operación de refinanciación, dado que las provincias tendrán que tratar básicamente con un solo acreedor.

El problema es que también está en juego la solvencia del Estado como acreedor. Según los especialistas, la refinanciación de deudas y la extensión del programa dependerán de la capacidad que tenga la Nación de conseguir refinanciar sus propios vencimientos.

Actualmente hay tres provincias que presentan déficit para el año que viene, otro grupo tendrá mucha urgencia para refinanciar sus deudas y también están las que tratarán de quedarse con una ayuda discrecional.

Producto de la crisis financiera internacional hay y habrá una menor liquidez mundial y en particular, para los países emergentes como Argentina. En forma adicional, la incertidumbre sobre la evolución política y económica local acentúa la fuga de capitales elevando el "riesgo país", ubicándolo lejos de sus vecinos.

En este contexto, según un informe de la consultora Economía y Regiones, se avecinan meses donde los distintos actores de la economía deberán vivir con lo propio. Es decir, resultará prácticamente inexistente la posibilidad de colocar títulos argentinos, y menos aún, de gobiernos subnacionales en los mercados internacionales de capitales.

Cabe recordar que prácticamente no queda deuda sin refinanciar, reestructurar o cancelar después del default de 2001/2002. En efecto, entre 2003 y 2007 la mayoría de las provincias renegociaron sus títulos. Entre las primeras se recuerdan las del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires, Formosa, Mendoza, Tucumán y Santiago del Estero.

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